¿Un depredador sexual al Senado?

En una época en la que las acusaciones sexuales han significado la caída de grandes y poderosos, sería ilógico pensar que un político que ha sido señalado por abuso a menores, podría mantenerse como el favorito para ganar las elecciones al Senado.

Sin embargo, esto es lo que hoy sucede en Alabama, en donde parece que la acusaciones que pesan sobre el ex juez Roy Moore no tienen la menor importancia y lo que de verdad importa es que Moore es un hombre que refleja de forma absoluta las creencias y costumbres de un estado conservador y extremadamente religioso, que aparentemente no se escandaliza por abusos sexuales ni porque Moore exhiba en medio de un acto político –como si se estuviera en el viejo oeste– su arma, sin mostrar el menor cuidado, sino que valora el hecho de que el ex juez es un hombre cristiano que rechaza el aborto, valora a la familia tradicional, mantiene una postura tradicional y tiene como objetivo principal devolverle la moral a un país que según él se encuentra perdido.

Hay muchos que se preguntan si Moore considera que el abuso de menores está dentro de lo permitido de acuerdo con sus cánones morales; aunque quizás lo más sorprendente sea el absoluto respaldo que tiene Moore, no sólo por parte de figuras como el ultraderechista Steve Bannon –lo que de hecho es previsible–, sino que aun en medio de la polémica generada por las acusaciones Donald Trump se ha mantenido firme en su postura de respaldar, e incluso defender, a Moore sin considerar el impacto que esto puede tener en su ya de por sí muy deteriorada imagen, ya que hay que recordar que en Estados Unidos las acusaciones de abuso sexual están a la orden del día y se está buscando darle voces a todas esas mujeres y hombres que se han visto lastimados por algunos que aprovechándose de su poder han podido abusar y propasarse con sus víctimas.

Es por eso que el hecho de mantener a Moore en medio de la carrera por el Senado y no iniciar una investigación formal en su contra parece ser una manera de darle la espalda a la ley, así como a las víctimas. Pero vemos que en un país donde todo es posible, y en un estado que parece no tener muy claro el concepto de lo moral y lo inmoral, Moore es el claro ejemplo de que en la actualidad Estados Unidos es un país de extremos y las divisiones se marcan más con cada día que pasa.

jessicawoolrich@gmail.com

JJ/I