Relaciones inestables

En las relaciones entre Rusia y Estados Unidos no hay nada escrito; lo mismo un día los presidentes de ambas naciones se desviven en elogios hacia el otro y hablan por teléfono para buscar soluciones con respecto a la crisis nuclear, que hoy se ha vuelto una amenaza real, que al día siguiente pareciera que las relaciones vuelven al mismo nivel de tensión que siempre han tenido.

Esto es así ya que en días pasados, después de que se diera a conocer la comunicación entre Donald Trump y Vladimir Putin para cooperar en el tema de Corea del Norte, el centro ruso para la reconciliación en Siria, lanzó un comunicado, en el que acusaba al gobierno encabezado por Trump de estar entrenando yihadistas, con el objetivo de lanzar una nueva contraofensiva para enfrentar al Ejército Sirio.

Ello evidencia no sólo que ambas naciones se encuentran en polos opuestos con respecto a sus posturas acerca del conflicto en Siria, sino que los halagos entre ambos presidentes no son suficientes para lograr una cooperación definitiva entre dos de las naciones más poderosas del mundo.

Y es que el comunicado fue muy claro, al detallar que Estados Unidos tenía una fuerza de operaciones especiales encargada de instruir a los yihadistas y a su vez crear un “nuevo Ejército sirio”, lo que de ser cierto, demuestra una vez más que el gobierno estadounidense no hace uso únicamente de las mesas de diálogo, sino que también busca seguir moviendo los hilos de la política mundial de acuerdo con lo que ellos consideren mejor. Algo que ya han hecho anteriormente muchas veces, como lo que se dice que hicieron  cuando apoyaron, entrenaron y armaron a los talibanes, precisamente para combatir a la entonces Unión Soviética durante la ocupación a Afganistán, por lo que ahora que son nuevamente acusados de este tipo de prácticas, seguramente no tardaremos en escuchar una versión estadounidense, en la que sea Rusia el país que esté armando a los terroristas, ya que éste es el cuento de nunca acabar.

Ambos países, constantemente están señalando al otro de complicidad con los terroristas, para unos días después sentarse a platicar como si fueran grandes amigos, lo que demuestra que la relación siempre pende de un hilo, y que no bastan los halagos hechos por los presidentes, para finalmente lograr que Rusia y Estados Unidos se encuentran verdaderamente en el mismo bando.

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JJ/I