Los que viven para la canción

Otros pagos. Para Yahir Durán tener la oportunidad de entrar a la casa de Eugenia León y grabar una canción no tiene precio. (Foto: Mary Salazar)

Ellos viven para la canción. Sí, ser compositor, en muchas ocasiones es un sacrificio poco pagado y valorado, pero que no cambiarían por nada, es para lo que viven.

Es por ello que hoy, Día del Compositor, Paco Padilla, Alberto Escobar, Yahir Durán y Álvaro Abitia nos hablar de su profesión y las satisfacciones que les deja.

“Yo me imagino muriendo y componiendo. No me imagino tirando la toalla como compositor, me moriría, compositor se nace, es un don en el que con el tiempo vas tomando ciertos criterios que a veces están peleados con los comerciales”, aseguró Paco Padilla, quien es de los cantautores más reconocidos de Jalisco.

“Mis valores son diferentes, a veces somos criticados porque trabajamos para muy poquitos y nuestros temas no tienen mucha trascendencia, es muy difícil, pero amo esta profesión”.

Componer es un don, un oficio que no se puede aprender 100 por ciento en una escuela, se debe vivir, observar y sentir para lograr una gran canción.

“No ha sido nada fácil, todo lo he tomado como un camino de aprendizaje y nunca me sentí ya preparado. Hace poco comencé a cosechar tantos años de esfuerzo de componer, algunos apapachos al oficio, como grabar un video en casa de Eugenia León, cantando con ella. Esto es consecuencia del trabajo y del esfuerzo”, compartió Yahir Durán.

“Han sido muchos años de entrenamiento para componer la canción que yo quiero hacer: auténtica, honesta, que no quiere ser copia para entrar al facilismo del mercado o un producto que se venda y se maquile de manera masiva, porque ahora se hacen canciones de corte y confección, a la medida de lo que el mercado solicita y yo voy de reversa, me voy a los orígenes”.

En Jalisco ¿Se puede vivir de la canción?

“Cualquier cosa que se haga, termina siendo comercio”, aseguró Alberto Escobar.

“Uno puede vivir o batallar en una cosa o en otra, depende el enfoque de las actividades. El hecho de vivir de compositor, en el perfil de la trova no es sencillo, no hay patrocinadores, no hay espacios, hay que andar batallando, a veces simplemente para dar un recital, para convocar, uno debe de andar empujando y cantado sus propias canciones para que puedan empezar a valerse por sí mismas. No es sencillo”.

Escobar dijo que en el ámbito comercial es diferente, una canción que pegue en el mundo pop puede dar de comerse bastante bien a su compositor.

“La cosa es cómo enfoque uno su trabajo y puedo hacer una comparación con la medicina, hay quien es apóstol de la medicina y se entrega a ayudar con compromiso social, y hay quienes hacen mercadotecnia de la medicina, y en la música es lo mismo: yo soy más apóstol”.

El querer hacer canciones con buen contenido es ahora una lucha contra la corriente, explicó Padilla.

“A mí me gusta ser muy positivo, pero desgraciadamente la música tiene en México, desde hace tiempo, tiene cada día menos calidad, la gente no aprecia a los compositores que tratan de decir algo diferente, con un sentido, que aterrice en lo social”, dijo Padilla.

“La música es un vehículo muy profundo que tiene un alto grado de sensibilidad al escucharlo y penetra a sentidos muy importantes al ser humano”.

Pero, aunque no es dinero lo que más posee en su profesión de compositor, le ha regalado grandes satisfacciones.

“Tengo una alta gratitud para Dios y la vida porque me tocó tener la suerte de ser compositor”, afirmó Padilla, “y donde quiera, aunque sean los foros más remotos y el público más difícil, es padrísimo, llena nuestro ego, con eso tenemos”.

“El dinero no me importa, ni me falta ni me sobra, pero tengo muchas satisfacciones como compositor, que, aunque no sean masivos, los halagos que recibo son muy sinceros”.

¿Cuál es la mejor paga para el compositor?

“Lo que me causa más orgullo de una canción es que la gente las corea, las canta. Cuando siento que las canciones conectan con la gente, que representan algo en sus vidas, es cuando me siento muy satisfecho”, aseguró Yahir.

Para Escobar, su único objetivo es llegar al oído de la gente. “Para mí lo más halagador es que una canción se vuelva parte de una comunidad, no hay satisfacción más grande, como dijo Facundo Cabral ‘pido que las coplas se vuelvan del pueblo’ y aunque uno deje de existir, tú canción queda en el imaginario colectivo”, explicó Escobar.

“La vida cuando nos permite tenerla por más tiempo, nos da la oportunidad de adquirir diferentes puntos de vista que cuando uno tenía 20 ó 30 años ni siquiera sabía que existían. El simple proceso de estar vivo es una oportunidad de ver las cosas desde otro ángulo y una manera distinta de enfocarlas y eso ha dado evolución a mis letras”.

Aunque Guadalajara es un semillero de grandes compositores, no sienten el apoyo necesario.

“En México, la industria de la composición tiene un mercado específico, sobre todo en el pop y en música regional mexicana, ese es un gran mercado donde se mueve muchísimo dinero. Hay grupos de compositores que trabajan para los intérpretes de las compañías, etcétera”, comentó Álvaro Abitia.

“Esa lógica está imantada en la ciudad de México, en Guadalajara hace mucho trabajo todavía para hacer consciente el proceso de la composición, desde el punto de vista creativo y desde el punto de vista del negocio, dos cosas distintas que se tocan y hay muy poca consciencia al respecto”.

Añadió que prácticamente no hay asociaciones que piensen en los compositores en Jalisco, que no hay convocatorias para composiciones, no está planteado casi ningún sistema de becas, y siempre han tenido que subsistir por su cuenta.

“La Sociedad de Autores y Compositores a veces permanece muy ajena, aunque hace bien su trabajo, pero ahí hay mucho dinero, intereses y no es tan fácil encontrar un apoyo con ellos, están muy enfocados a lo comercial”, añadió Padilla.

“Si como compositor buscas fama, dinero y reconocimiento, es muy fácil tirar la toalla. Yo les digo que es una vocación y que deben dar gracias a Dios si tienes tres personas que te escuchen y no esperes nada de ellos, sólo sé feliz al expresarte y dejar para la posteridad una canción”.

Saben que el streaming ha abierto una puerta a la música independiente y esperan que pronto se regularicen regalías.

“Hay mucho trabajo por hacer y Guadalajara, sin duda alguna, siempre ha sido un epicentro de la canción mexicana con grupos de composición importantes, que por lo general terminan yéndose a la Ciudad de México”, explicó Abitia.

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“No vivo de la canción, vivo para la canción. Hacer una canción es difícil, es una cápsula de inteligencia muy pequeña, es un minicuento con un formato especial y es un hacer sagrado”
Yahir Duran, cantautor

“Mi tipo de canción es una especie de fotografía que refleja la realidad, y entre más fotografías, comienza a adquirir movimientos, desplazamientos, contextos, como un video. Dejas plasmados momentos en una época y en una manera de entender la vida”
Alberto Escobar, cantautor

“Soy afortunado, me encanta la música, tengo conciertos y a veces me pagan muy bien, tengo patrocinios, pero la política cultural, en este sexenio no nos benefició nada y mi grupo se afectó un poco”
Paco Padilla, cantautor


JJ/I