Especulación por el Macrolibramiento

El lunes 8 de enero de este año hubo un considerable revuelo en la ciudad de Guadalajara y no precisamente por algo nuevo. El motivo por el que Peña Nieto, el gobernador Aristóteles Sandoval, sendos alcaldes y empresarios se reunieron en público fue para cortar el listón del Macrolibramiento, que opera desde noviembre pero, por supuesto, faltaba tomarse la foto.

En los discursos del presidente y el gobernador se habló de que esta carretera, de 111 kilómetros con peaje, es una solución vial para la Zona Metropolitana de Guadalajara porque va a evitar que 6 mil autos que diario sólo van de paso entren a la ciudad. Se dijo que con estas inversiones mejoraba la inseguridad, la economía y hasta el medio ambiente.

Y después de escuchar este tipo de alocuciones es cuando queda de manifiesto la enorme pero frágil máscara con que se cubre este tipo de obras. Decir que el Macrolibramiento beneficia al medio ambiente es en verdad una falacia por una razón muy simple, pero que supone una larga lista de impactos: cercena dos corredores biológicos del bosque La Primavera, el de Ahuisculco hacia Tala y el de Cerro Viejo hacia Tlajomulco.

Esos dos corredores biológicos eran los que se mantenían mejor conservados, hasta que el trazo de la carretera se situó sobre los dos territorios que naturalmente han servido a cientos de especies animales y vegetales como senderos entre bosque y bosque, con el único fin de mantener una conectividad entre todas las formas de vida que alberga cada ecosistema.

Los otros dos corredores biológicos de La Primavera, el del Volcán de Tequila y el Cerro de Tepopote, ya se cortaron hace décadas con las carreteras a Ameca y a Nogales, nunca se procuraron medidas para mantener una mínima conectividad para el flujo genético.

A diferencia de estos dos últimos, es de reconocerse que para el caso del Macrolibramiento sí se consideró este impacto y por primera vez en una carretera federal de Jalisco se incluyeron pasos de fauna, que no son otra cosa que infraestructura diseñada en función de las especies que interesa movilizar junto con cercados para conducir a los animales hacia éstos y cuidar dos cosas: una, que mamíferos, reptiles, artrópodos y otros no sean atropellados en su intento por cruzar hacia otras serranías, y segundo, mantener intercambio biológico.

A lo largo de los 111 kilómetros se construyeron 85 pasos de fauna subterráneos (túneles) y uno elevado (puente), el primero del país de estas características. Consta de 24 metros de ancho y atraviesa el Macrolibramiento para conectar La Primavera con la Sierra de Ahuisculco, una zona poblada por amplia variedad de mamíferos como el puma y jaguarundi, los felinos más grandes de la región. Aunque ya tiene buen avance, todavía falta destrabar un tema de propiedad de la tierra para que pueda cubrirse debidamente de vegetación y tener la utilidad esperada.

Pero con todo y estas medidas de mitigación, hay riesgos que apenas empiezan en torno al Macrolibramiento. Por una parte, los transportistas ya están exigiendo gasolineras, negocios, donde comer y arreglar sus llantas pese a la vocación silvestre de buena parte de trazo, lo que está generando ya especulación de suelo. Muchos predios están siendo comprados para posiblemente detonar negocios.

El alcalde Alberto Uribe Camacho, que ahora apunta a seguir la campaña de Alfaro, había prometido evitar en Tlajomulco este boom de negocios en la carretera para no vulnerar aún más el ecosistema, expuesto por ejemplo a incendios forestales. Sería bueno que antes de irse informara cómo deja administrativamente la zona.

Para este tipo de obras ambientalmente caras, más incluso que el peaje, es necesario que se blinde el uso de suelo aledaño a la carretera no solamente en Tlajomulco, sino en cada uno de los municipios que atraviesa.

vmc@ntrguadalajara.com

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