“¡Te amo, Guillermo!”

Contentos. Miles de asistentes, la mayoría jóvenes, escuchan divertidos al tapatío, quien no pierde su esencia relajada y dicharachera. (Foto: Alfonso Hernández)

El tapatío en boca de todos, el más aclamado artista internacional, Guillermo del Toro estuvo incansable. Tuvo unos días exhaustivos con su presentación en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, después de haber ganado dos Oscar por su filme La forma del agua.

No escatimaron: todos los jóvenes tapatíos querían un cachito de él, que los viera, algunos que hasta les recibiera sus guiones. Se dijo que en 40 minutos, después de anunciarse, se habían llenado ya las 9 mil butacas con las que cuenta el espacio. Que 9 mil personas se reunieran en torno a la cinematografía y la cultura parecía un sueño hasta que Del Toro lo hizo realidad.

“Aquí nos quedamos hasta que nos corra”, agradeció a todos los que lo recibieron con ovaciones en la tercera máster class.

Comenzó de inmediato a hablar sobre el cine y la narrativa visual que no sólo nace en el texto, sino en la dirección de arte y el vestuario. Y dijo que no está buscando películas todo el tiempo.

"Cuando uno encuentra el tema de la película, la voz se revela, y vertebra no sólo el sentido literario del guión sino lo visual", contó. "A mí me gusta hacer proteína visual: cosas que son bellas, pero con un sostén narrativo".

No se decide cuándo es hora de filmar una película, lo decide la propia vida. La carrera sucede de forma muy accidentada, contó.

“Tengo 25 años de trabajar como director y he escrito o coescrito alrededor de 25 películas y 10 u 11 que no se han filmado... Soy muy terco, creo que es parte de un artista ser muy terco".

También habló sobre las películas que quiere hacer. Contó que le han ofrecido películas de héroes en Hollywood muy grandes que ha rechazado y que no hace.

“No me interesan los héroes, me interesan los monstruos”, dijo.

“A mí no me gustan los héroes caucásicos con capa y calzones. No entiendo qué hacen en sus horas libres, cuando no se está cayendo un edificio. Si van a los tacos o limpian el uniforme”.

Del Toro tomará este año para preparar, producir y viajar y, sobre todo abrir oportunidades para que se haga cine mexicano con directores nuevos.

Así reafirmó su amor por los jóvenes talentos. "Lo importante en este momento es lo que tú haces porque tu voz exista", contó.

"Lo importante es que se creen ámbitos para que la gente pueda encontrar una forma de expresión en la animación. Que podamos hacer de Guadalajara la capital de la animación de stop motion en América".

Sobre las becas que anunció, prometió buscar que el jurado no sea "permeable de la pinche grilla" ni de los subsidios del gobiernos.

"Lo más importante no son los maestros, sino los compas que dicen ‘chingue su madre, vamos a hacer lo que queremos porque nos gusta’", les dijo a los estudiantes.

Sueña en grande y agarra lo que esté a mano, fue el consejo que dio el cinematógrafo. "El mexicano tiene sus raíces muy cabronas para ver el mundo de manera diferente a lo otro parte del mundo”.

“Si vienen de otros países a quitarnos cosas vamos a quitarles nosotros. Regresa y trae lo que aprendiste. Se puede hacer con cualquier cosa, ya la tecnología está a la mano. Lo único que hace falta es la historia"

Todos tienen una pregunta que hacerle al director. Desde consejos de dirección hasta opiniones políticas. Y Del Toro contestó las más posibles y también le agradeció a los que le gritaron "te amo".

Prometió volver a dar talleres de producción y talleres de creación de monstruos y los nueve mil dijeron que querían ir.

Contestó 45 preguntas. Todos levantaban la mano y saltaban. Querían que los viera, decirle que los había inspirado. "Ligeramente me salvó la vida", le dijo un maquillista de la industria de la cinematografía.

Habló hasta del final de La forma del agua, del que dijo haber buscado construir un romance entre los últimos de la especie. "Era una oportunidad de revelar algo de ella, algo que está en su naturaleza. Ella estaba en el agua, soñaba con agua, cocinaba en agua, encontraba el placer en el agua, entonces ella lo reconoce cuando le veo. Por eso las escamas de sus cicatrices, estaba rota, quise poner que estaban destinados. Que ella estaba siempre destinada a enamorarse del dios. El amor no es descubrimiento, es revelación y es reconocimiento", contó.

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“A mí no me gustan los héroes caucásicos con capa y calzones. No entiendo qué hacen en sus horas libres, cuando no se está cayendo un edificio. Si van a los tacos o limpian el uniforme”
Guillermo del Toro, cineasta

JJ/I