Una empresa que acaricia

Familiar. María Amalia Paredes Trigueros primero hizo los remedios para sus propios hijos. Fotos: Mónika Pérez Neufeld

Con 20 años en el mercado, Flores y Ungüentos es una pequeña empresa que se ha convertido en la favorita de las mamás, abuelitas y niños, ya que ofrece una caricia que cura moretones, golpes, dolores musculares y ayuda a la cicatrización de llagas, además de que previene piquetes de insectos.

Su directora general, María Amalia Paredes Trigueros, contó que todo inició cuando sus hijos eran pequeños y, a manera de juego, inició junto con una amiga haciendo preparaciones para curar raspones y moretones; la mezcla que le sobraba, que era bastante, la regalaba a amigos y familiares, quienes luego le solicitaban más.

A raíz de eso, pensó en vender el producto que tanto gustó.

“Empecé a venderla en lugares naturistas, pero no era muy cómodo porque había que dar muchas vueltas a cobrar, los pedidos eran chicos, y decidimos buscar tiendas más grandes”.

Agregó que un día fueron a tocar la puerta al corporativo Fragua, que administra Farmacias Guadalajara, y los aceptaron, de tal forma que a través de éste tienen presencia en casi todo el país; sin embargo, planean crecer sus propios puntos de venta.

“Hemos ido creciendo con ellos y en este momento queremos crecer mucho más”.

La marca maneja tres ungüentos: caléndula, eucalipto y árnica.

“El producto estrella es la árnica, que sirve para golpes, dolores musculares, torceduras; la caléndula es cicatrizante, para raspones, quemaduras leves, picadura de mosco, y el eucalipto es como para gripas y tos”, detalló Paredes Trigueros.

Cuenta además con repelente de insectos, hecho con esencias naturales, una presentación en gel y otra es en aceite.

María Amalia enfatizó que el camino del emprendimiento no ha sido fácil y menos ahora que deben cumplir con la normatividad del registro sanitario que exige la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) tanto para medicamentos alopáticos como homeopáticos, herbolarios y demás.

“Es muy complicado porque mi producción era artesanal y al ser una empresa formal, pues hay que cumplir e industrializarse. Hemos tenido que hacer muchos cambios para poder seguir”, abundó.

Falta financiamiento

Flores y Ungüentos, al igual que cientos de Pyme, se ha tenido que enfrentar a la falta de financiamiento. Ha recurrido a bancos, préstamos familiares y últimamente a la fondeadora Pitchbull.

“El crecimiento ha sido lento por lo económico, la primera traba fueron los préstamos, iba al banco y si tenía la chequera llena me prestaban y al rato que bajó la chequera, ya no me prestaron. Tuve un asesor que me contactó con esta empresa Pitchbull y ya me han prestado dos veces, son menos requisitos. La primera vez me prestaron 250 mil y la segunda, 500 mil; capitalizarnos ha sido lo más difícil”.

María Amalia Paredes explicó que la empresa la iniciaron dos personas y actualmente trabajan seis más. Agregó que un laboratorio certificado por la Cofepris le ayuda a maquilar en la ciudad de Zamora, Michoacán.

Para elaborar los productos se utilizan plantas frescas, a diferencia de otras marcas que usan concentrados.

Actualmente la producción mensual es de alrededor de 8 mil pomadas de árnica, 3 mil de caléndula y 500 de eucalipto. Cada frasco es de 60 gramos.

Además de la zona metropolitana, la compañía tienen presencia en negocios homeopáticos del vecino estado de Colima, en tanto que el producto ha llegado a Estados Unidos y a Brasil de forma indirecta.

“Me han llamado de Brasil y de Estados Unidos para que les mande las pomadas y me preguntan que si ya las vendo allá; espero estar muy pronto, eso es lo que quiero”, expresó.

Para este año la meta es aumentar los puntos de exhibición e incrementar las ventas para tener más ingresos y seguir creciendo, pensando en la exportación.

Web

www.floresyunguentos.com

8 mil pomadas de árnica se producen al mes

3 mil de caléndula

500 de eucalipto

60 gramos es el contenido de cada frasco

20 años tienen en el mercado

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“La primera traba fueron los préstamos; iba al banco y si tenía la chequera llena, me prestaban y al rato que bajó la chequera, ya no me prestaron”
María Amalia Paredes, directora de Flores y Ungüentos

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