Buscan contrastar el discurso machista de 'Hembras'


Como un espacio que perpetúa la violencia machista, integrantes de una asamblea de mujeres artistas dejó un mensaje contundente: que la exposición Hembras de Víctor Hugo Pérez y Juan Carlos Macías no las representa y, por el contrario, las violenta. La muestra está actualmente en el Museo de las Artes (Musa) de la Universidad de Guadalajara (UdeG)

Imaginar el homenaje a las personas de color con una exposición llamada Negros en donde las personas blancas usan correas para las de color, o un performance en donde se derrite a un perro en ácido en homenaje a los estudiantes desaparecidos o a los animales, fueron las comparaciones que junto con una serie de chistes machistas, referencias a violencias, al señalamiento del cuerpo diverso y otros discursos que bien podrían compararse con la iconografía de Hembras fue con que los integrantes de la Liga de Artistas y Creadoras comenzaron en el Musa de la UdeG la otra forma de dialogar y participar en la discusión en torno al arte y la gestión cultural en Jalisco.

Como parte de las actividades del colectivo, ayer alrededor de 30 personas se reunieron en el recinto para ofrecer un recorrido alternativo compuesto por varios textos, algunos de ellos testimoniales, en varias de las obras que conforman la exhibición, la mayoría perteneciente a la colección privada de Black Coffee Gallery, y que ya en redes sociales los artistas y varios agentes culturales de la ciudad han defendido con la bandera de la libertad de expresión y, de manera más escandalosa, lo que el curador Ricardo Duarte describió como la representación femenina en los espacios museísticos.

Confrontación

Durante el recorrido de ayer la artista escénica Verónica Rodríguez le dio lectura a la serie de textos que escribieron en conjunto las integrantes de este colectivo. En los argumentos que plasmaron dejaron en claro que, contrario a lo que declaran los autores estas pinturas, no las representan, no las empoderan y no consideran, sobre todo, temas delicados que van desde la equidad, la violencia contra la mujer y los feminicidios.

“Al saberse lo que una mujer que sufre de violencia todos los días estas palabras en la mesa duelen, que te digan perra, que te representen así, duele”, citó.

Según comentaron varias de las integrantes en entrevista, este colectivo se dio casi de manera natural y el recorrido es el inicio de una serie de acciones para abrir al diálogo y exigir a las instituciones públicas implicadas, en este caso la Universidad de Guadalajara, congruencia en sus acciones.

Alejandra Pettersen inició la discusión cuando a partir de una columna que escribió para un medio local de alta distribución –donde criticaba la incongruencia del discurso con la obra, más allá de su desempeño técnico– recibió una serie de insultos, acoso y comentarios agresivos en diferentes niveles tachando a la especialista en restauración de arte y patrimonio de no saber nada de arte y de querer censurar la exposición.

“Cuando vi la exposición estaba tan enojada que decidí usar el espacio que tengo en mi columna para hablar sobre la falta de visión de la Universidad de Guadalajara y del Musa respecto a la no violencia y la equidad de género que tanto promulgan: esto va totalmente en contra de eso”, contó. “Después de que me estuvieran atacando directamente, Dolores (Garnica) movió la conversación hacia otros puntos y otro nivel para canalizar este enojo para que se armara un grupo y se organizaron acciones para hacer algo necesario: sacar la conversación de Facebook y sus dinámicas de acoso, para que tenga mucha más voz”.

Comentarios que iban de acusaciones a convertir a México “en la Alemania Feminazi (sic)”, a “mente pequeña y escandalizada”, hasta al que hizo uno de los artistas al decir, literalmente, “yo homenajeo a las mujeres como me da mi chingada gana”, fueron los detonantes para buscar espacios de crítica y diálogo en donde las mujeres artistas llevaran la batuta.

“Nadie en la institución tiene la capacidad de empatizar con lo que estamos diciendo”, dijo Pettersen. “Esta exposición no tiene nada que estar haciendo en un espacio público pagado con impuestos de mitad de las mujeres”.

Casos de violencia

Jessica Almeida, estudiante y artista plástica, escribió uno de los textos más fuertes de los que se leyeron en el recorrido, uno que habla sobre cómo a una de sus amigas más cercanas su esposo la apuñaló porque ella decidió terminar con la relación. Dijo sentirse enojada desde la primera vez que vio las obras.

“Ellos no son conscientes de la violencia que vivimos todos los días y de la violencia que no es castigada”, dijo en entrevista. “Creo que no son conscientes del impacto que tienen las imágenes y no se están haciendo responsables de lo que pueden provocar en una sociedad tan herida como la de Guadalajara. No me sentí homenajeada ni empoderada, al contrario, creo que me dieron ganas de generar arte más en serio y de hacer unión con otras mujeres para que vean que hay muchas artistas en Guadalajara que hacen ese homenaje de verdad sin pintarnos como zorras o perras o putas y que no son ellos quienes tomaron la palabra porque nunca nos la quitaron”.

Calidad contra discurso

Xel-Ha López Méndez, escritora, resaltó que en las asambleas se colaboró en conjunto y pusieron sus habilidades de escritura, investigación y sobre todo sus propias experiencias para hablar al respecto. “El recorrido es una de muchas (acciones) más que van a venir, a lo mejor no sólo en torno a esta exposición en particular, pero sí al papel que nos compete dentro del arte como mujeres y exigir los espacios en los que debemos estar”, dijo.

“Estamos en un recinto universitario y de carácter público y que como cualquier obra de arte además de una dimensión estética tiene una dimensión ética, no estamos cuestionando aquí la calidad técnica o la habilidad de los artistas o que pinten cualquier cosa que les dé la gana representar, sino la incongruencia del discurso curatorial en un espacio de exhibición, que es lo que se debe poner sobre la mesa, y lo que se debe dialogar es el por qué, si se decidió exponer una muestra de estas características, no se abraza el espacio para la crítica”.

Este lunes, además, las integrantes de la asamblea entregarán una carta dirigida al rector de la Universidad de Guadalajara, Miguel Ángel Navarro, y a la directora del Musa, Maribel Arteaga, así como al curador Ricardo Duarte en la que manifiestan su descontento y el de decenas de espectadores.

La gestora Yara Patiño dijo que “es importante escuchar a todas las partes, algo que fue negado de entrada, buscamos el diálogo sobre un discurso que nos parece incongruente por lo menos porque se disfraza de dar protagonismo, de homenaje, de espacio, cuando lo que hace es sólo repetir estereotipos y un discurso en que prevalece el status quo”.

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FRASE

“Estamos en un recinto universitario y de carácter público (…) cualquier obra de arte además de una dimensión estética tiene una dimensión ética, no (cuestionamos) la calidad técnica o la habilidad de los artistas o que pinten cualquier cosa que les dé la gana (…) sino la incongruencia del discurso curatorial en un espacio de exhibición”
Xel-Ha López Méndez, escritora

JJ/I