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Rompen muros con narrativas y poemas

Trabajo. Danielle Strickland, coordinadora del programa Think Tanks en Guadalajara, el único en América Latina, se dijo satisfecha por los resultados con los reclusos. (Fotos: Cortesía)

La mañana de ayer, en un evento protocolario con honores y la presencia de las autoridades de Puente Grande, algunos internos en el Reclusorio Metropolitano, el centro de máxima seguridad en Jalisco, presentaron una revista con textos en los que cuentan las crudas historias sobre violencia y corrupción que han vivido, pero también y de manera franca los errores que cometieron y que los mantiene ahí.

Compartir sus historias reales en la revista Rompe Muros, así de crudas, para quienes se encuentran afuera, es parte del objetivo que se propuso Jose Antonio Pérez Juárez, el director de reinserción social del estado, quien hizo un compromiso para garantizar mejores condiciones para con los recluidos y que cumplan sentencias justas “de la mano de la educación y la cultura”.

A través del programa de tercer semestre del diplomado en Inside Out, una organización internacional de trabajo con las ciencias sociales en los centros de reclusión penitenciaria así como la Universidad Pedagógica Nacional, se llevaron a cabo estos textos en colaboración con varias estudiantes universitarias que se inscribieron a Think Tanks, un modelo de discusión que con los presos y los estudiantes provoca reflexiones sociales. 

Danielle Strickland, coordinadora del programa en Guadalajara, el único en América Latina, se veía feliz. En el evento las personas privadas de la libertad cantaron canciones, leyeron poemas de Mario Benedetti y convivieron con sus familias. 

Aunque es el segundo tomo de la revista, es el primero en el que las personas privadas de su libertad, así como las estudiantes que se inscribieron al programa, escribieron narrativas: crónicas, poemas y cuentos contando sus experiencias después de haber reflexionado en lo que Danielle Strickland describió como una escuela socrática, donde no hay maestros, sino instructores, donde todos comparten sus experiencias y dialogan en torno a temas como la violencia, el sistema y el crimen organizado. No hicieron concesiones, escribieron incluso sobre las injusticias dentro del penal. El tema de este tomo es Primeros pasos. 

“No podemos resolver la violencia desde nuestros cubículos o las academias… muchos nos citan como expertos, pero los expertos son ellos”, dijo Strickland señalando a los presos, “ellos han sido mis más grandes maestros al respecto”. 

En la revista hay poemas sobre la cárcel, crónicas de barrios violentos, ilustraciones sobre la delincuencia y el uso de drogas, historias de la misma experiencia y en general relatos personales que buscan hablar con la verdad: su verdad.

Protocolo. La ceremonia contó con la presencia de autoridades del reclusorio, así como familiares y amigos de los internos participantes en la revista.
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Tras las muros

Esta penal es especial, tiene un sistema de puertas que sólo se controla desde una torre, no hay tendederos de ropa en los barandales y el patio parece tan sólo el de una escuela de educación básica. Este es el penal con las instalaciones más recientes, es especial para imputados por cargos como el crimen organizado, el secuestro y el asesinato. No se les puede tomar fotos, en el evento sus familias están presentes, cuando acaba el protocolo todos hojean la revista diseñada por Mónica Vargas. Todos comparten risas, toman agua de alfalfa y piña y comen buñuelos. 

“Estos sí son cabrones”, dijo un guardia a miembros de la prensa, “estos sí tienen amenazas gruesas que les pueden poner en riesgo”. Sin embargo están felices. En sus trajes anaranjados compartieron experiencias. “Nosotros somos la prueba de que dentro de la reclusión también se puede cambiar y aprender”, dijo Pedro Márquez, uno de los escritores de la revista. “Gracias a Dios nuestras voces ahora se van a escuchar allá afuera”. 

“Hicimos de la escritura un lugar de encuentro”, dijo Nadia Gutiérrez, una de las estudiantes inscrita al programa. “Para pensarnos, decirnos y vernos… para ser testigos que ante el terror siempre queda la palabra y que la vida se puede transformar hasta en los lugares más hostiles”. 

Ángel Melgoza, el editor de la revista, comentó que estos textos cumplen la hazaña de tocar los corazones y que la palabra “vista como la única herramienta de verdadera comunicación entre las personas... logró el objetivo que tenían con la revista: disminuir los prejuicios que se siguen perpetuando respecto a quienes cumplen una condena, allá afuera”.

CONOCE 

Los ejemplares que se imprimieron de Rompe Muros serán entregados a otros internos del penal, pero puede consultarse en el sitio web http://www.rompemuros.mx/ 

JJ/I