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Jorge Vergara, el señor de la irreverencia y la polémica

Jorge Vergara, el señor de la irreverencia y la polémica

Con el fallecimiento de Jorge Vergara termina una era en Chivas y se cierra uno de los episodios más memorables en la historia reciente del fútbol mexicano.

La irreverencia y la polémica eran el sello personal de Vergara. Hace falta ser irreverente para pasar de ser un vendedor de carnitas a dueño de uno de los equipos más importantes de México, y hace falta no temer la polémica para transitar los engañosos vericuetos del fútbol mexicano.

El empresario impuso su sello personal a Chivas, uno de los equipos más apegados a la tradición, que en octubre de 2002 encontró que sus riendas estaban en manos de un dueño que odiaba usar calcetines.

"Corrompen el termostato de los pies", justificaba Vergara, que antes de hacerse de la propiedad de Chivas hizo fortuna fundando la empresa de complementos alimenticios Omnilife.

Chivas no podía seguir siendo el mismo bajo el mando de Vergara. El "muchacho bueno" de la película del fútbol mexicano se vio obligado a descubrir su lado burlón y desenfadado, y a sufrir las consecuencias cuando fue necesario.

Una de las primeras ocurrencias de Vergara fue publicar desplegados en los periódicos para comunicar sus ideas de manera espectacular. Fue así como anunció su llegada a Chivas, prometiendo llevar al equipo a la excelencia, incluyendo "las mejores guasanas" y fue por ese mismo medio que procedió a mofarse de sus rivales.

Probablemente el desplegado más famoso de la era Vergara fue el del 12 de octubre de 2003, en el que se leía "Nos pareció ver un lindo gatito", luego de que Chivas venciera a la UNAM el día anterior.

La factura de esa burla llegó en junio de 2004, cuando Pumas derrotó a Chivas en la Final del torneo Clausura de ese año. Aílton Da Silva, jugador universitario celebró alzando una camiseta en la que se leía "Gatito campeón". Vergara perdió en la cancha, pero ganó la apuesta de imponer un discurso diferente en el fútbol mexicano.

Bajo la guía de Vergara, Chivas ganó dos títulos de Liga y se hizo de un estadio propio, pero también sufrió a causa de la compleja vida personal del empresario y sus decisiones no siempre inspiradas.

La aventura con Johan Cruyff es un buen ejemplo del estilo de gestión de Vergara, al mismo tiempo tiempo visionario, visceral y exasperante. El brillante holandés fue asesor de Chivas por sólo unos meses en 2012 y se fue del equipo echando rayos contra el empresario.

Los seguidores del club recuerdan con un escalofrío los nombres de entrenadores como Xabier Azkagorta y Carlos Bustos, que entregaron raquíticos resultados deportivos. Además, las tormentosas secuelas del divorcio entre el empresario y Angélica Fuentes en 2015 dejaron a la institución envuelta en una vorágine de líos fiscales cuya entidad aún no es del todo clara.

El 15 de marzo de 2018 Vergara apareció en público por última vez. Después se retiraría en un supuesto alejamiento voluntario durante el cual su hijo Amaury iba a negar terminantemente que su padre sufriera alguna enfermedad.

Tal vez la más triste ironía de la gestión de Vergara en Chivas es que el declive en su salud llegó cuando parecía haber encontrado el técnico ideal para gestionar no sólo el equipo, sino las inclinaciones rocambolescas de su dueño.

Matías Almeyda llegó a Chivas en septiembre de 2015 y en poco menos de tres años puso cinco títulos en las vitrinas del Guadalajara. El técnico salió del equipo tres meses después de la última aparición pública de Vergara. Casualidad o no, desde entonces el club ha tenido serios problemas para mantener la línea de flotación: no accede a la Liguilla desde el Clausura 2017, cuando el equipo fue campeón bajo el mando del argentino. .

El último mensaje de audio del empresario se remontaba a mayo de este año. El prolongado silencio hizo que muchos comenzaran a sospechar lo peor desde hace tiempo, porque pasar desapercibido era una de las pocas cosas que Jorge el irreverente no estaba dispuesto a hacer.

 

JBC