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Jugoso pastel judicial 

Sólo seis meses tardaron los diputados locales en ponerse de acuerdo para repartirse un jugoso pastel de cargos en el Poder Judicial. 

Por fin destrabaron las convocatorias para elegir a ocho magistrados y tres consejeros de la Judicatura al aprobar de manera unánime la reforma legal al reglamento de la Ley Orgánica del Poder Legislativo, y nadie se opuso, nadie levantó la voz, nadie se quejó, sólo levantaron la mano a favor. 

Lo que pasó ayer es significativo porque queda reflejado que ya hubo acuerdos en los altos mandos sobre qué hacer con el Poder Judicial, sobre todo cuando hay 11 espacios libres que tendrán que ponerle nombre y apellido. 

Las comisiones de Estudios Legislativos, y Seguridad y Justicia sesionaron y en poco tiempo llegaron al acuerdo de sacar esta reforma legal, que propusieron el perredista Enrique Velázquez y el emecista Héctor Pizano para quitar el candado de que sólo el centro de evaluación de confianza del Poder Judicial debe hacer los exámenes de control de confianza de los aspirantes. 

Esta reforma legal estaba en discusión desde el año pasado, pero no avanzaba porque no encontraba los votos suficientes; había resistencias, sobre todo de Movimiento Ciudadano (MC) para reconocer que se habían equivocado al dejar al centro del Poder Judicial como el único para realizar estos exámenes, y que pese a las advertencias no cedían. 

¿Qué fue lo que cambió de un año a otro?, pues las prisas, el tiempo, porque en junio se vencían los periodos de dos de los cuatro consejeros de la Judicatura que quedaban, porque ya hay una vacante, y ahora ya no podían hacerse de la vista gorda ni dejar inoperante el Consejo de la Judicatura si seguían sin hacer nombramientos. 

Las pláticas del PRD con el gobernador funcionaron; por fin lograron convencerlo de que ya no había salida, ya no alcanzaban los tiempos para desaparecer al Consejo de la Judicatura y tampoco para esperar a que el Poder Judicial tuviera listo este centro, y menos cuando hay espacios para todos. 

Siempre se ha usado que las mayorías partidistas en el Poder Legislativo llevan mano para elegir a los futuros magistrados, y obviamente la Sexagésima Legislatura seguirá la misma tradición. MC y PAN se llevarán más espacios que el resto, y en este reparto de pastel Morena no se ha desmarcado; su coordinadora parlamentaria, Erika Pérez García, siempre ha señalado que si les dan espacios los aceptarían; así entraría a esta fiesta del pastel, y obviamente no se quedará fuera el PRD, el cual siempre ha tenido representantes judiciales. Los que saldrán perdiendo son los priístas con sus tres únicas curules de 38 y con las diferencias que hay entre la coordinadora parlamentaria, Mariana Fernández, y la priísta Sofía García Mosqueda con el Ejecutivo, difícilmente les dejarán algún espacio, pese a tener las manos llenas de vacantes. 

Lo único que se vislumbra es que en esta ocasión intervendrá el Comité de Participación Social para generar equilibrios y vigilar de cerca el proceso; además se obligó a los aspirantes a presentar un examen teórico práctico. 

Al ser año preelectoral, seguramente habrá muchos favores que se cobrarán en elecciones y eso puede influir en los perfiles de los próximos magistrados, así que habrá que recordarles que prometieron llevar a los mejores perfiles y ésta fue la principal razón de la llamada gran reforma integral del Poder Judicial del año pasado. 

Empero, sólo el tiempo dirá sí lograron cambiar a este poder que tacharon de corrupto o simplemente pusieron a sus amigos, sus cuates, sus familiares o sus recomendados, siempre y cuando hayan pasado el primer filtro que son los exámenes. Esta fiesta será de derechos reservados y muchos querrán colarse. 

jesspilar@gmail.com

jl/I