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Delirio zapatista

Quién lo hubiera imaginado: un fantasma, un fantasma de origen maya, tropical y delirante recorre Europa: el zapatismo. Después de 50 días de navegación marítima que hizo el llamado Escuadrón 421 del EZLN en la barca La Montaña, el pasado 20 de junio, se escuchó el grito: ¡Tierra a la vista! Habían arribado a la bahía de Baiona, Galicia, España, Europa. Terminaban los mareos del viaje e iniciaba, como coloquialmente se ha dicho, la “invasión (no armada) de Europa”. Hasta en la forma de “invadir” los zapatistas marcan diferencia. Los europeos en las múltiples invasiones que han hecho ninguna ha sido pacífica. 50 días navegando en el mar no debe haber sido una experiencia sencilla. Será interesante saber cómo vivieron las y los compas del Escuadrón 421 esta travesía. 

Ellos mismos definieron su decisión de hacer esta Travesía por la Vida, como un despropósito, un disparate que solo pudo ocurrírseles a ellos. ¿Por qué a ellos, a los zapatistas, se les ocurren este tipo de ideas que luego traducen en acciones políticas? Podemos suponer que es así porque su pensamiento no está formateado ni diseñado por los cánones de la racionalidad occidental de vivir y hacer política. Entonces, pensar, imaginar fuera de esos marcos es una vía para acceder a espacios de libertad que a quienes no estamos en ellos nos parecen delirantes. 

Antes de esta travesía zapatista, los indígenas que llegaban a Europa, procedentes de América Latina, lo hacían como migrantes (generalmente indocumentados) en busca de una mejor vida; huyendo de persecuciones políticas; como exiliados políticos, pero, sobre todo, se les consideraba como personajes exóticos de sociedades tradicionales que se creían destinadas a desaparecer bajo los bulldozer y trascabos de la modernización y la civilización occidental capitalista. 

La forma como arribaron los zapatistas marca un hito en esta cuestión. Ellos llegaron de otra manera. No van escondidos, no son migrantes y mucho menos turistas. No son indocumentados; no pretenden encontrar empleo en algún restaurante gourmet europeo. Tampoco tiene como objetivo inscribirse en alguna prestigiosa universidad. Nada de eso. Van a compartir su pensamiento y lo más sorprendente es que, por lo visto, hay muchas personas, mujeres y hombres, europeos, que quieren escucharlos y contagiarse del virus zapatista que causa ese delirio, ese despropósito de cambiar este mundo y detener la catástrofe. 

Van pues los zapatistas a platicar, a compartir, las maneras, las formas, como ellos han resistido al desastre. La forma como ellos, no sin problemas, han evitado que su pensamiento fuera deshabilitado, colonizado, para pensar la vida desde la racionalidad capitalista y la modernidad. Su pensamiento y epistemología originaria les permite entender mejor lo que está pasando y cómo, de entre las ruinas que este modelo de desarrollo produce, rompiendo con esa racionalidad, se puede caminar en otras direcciones. 

Por lo pronto, apenas desembarcaron, las y los integrantes del Escuadrón 421, en voz de la otra Mari Jose, renombraron a Europa como “Tierra Insumisa”. Esto es apenas el inicio de este nuevo despropósito zapatista. Iremos viendo su despliegue pero, por lo pronto, me parece importante destacar la importancia de la Travesía por la Vida, como iniciativa política delirante, quizá nunca antes siquiera imaginada y mucho menos puesta en práctica desde una geografía no solo colonizada, sino indígena y, segundo, reiterar la potencia del zapatismo como fuente otra de creatividad política; creadora de otras formas de vida y de gobierno; provocadora de imaginarios y sueños de otros mundos posibles, en un tiempo histórico cuando la civilización capitalista se desfigura, se descarna, para mostrar cínicamente que la guerra, la muerte, la destrucción, la catástrofe mundial son sus pilares. 

rsj39838@yahoo.com

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