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No hay responsables

Aunque el alcalde de Guadalajara Pablo Lemus no lo quiera decir, lo cierto es que recibió un ayuntamiento en ruinas; lo construido en administraciones anteriores se cayó durante el trienio del emecista Ismael del Toro y un ejemplo de esto es el caso del Centro Cultural Santa Cecilia. 

Durante la campaña de Lemus como candidato le escuché decir que se destinarían recursos para desarrollar en el Centro Cultural Santa Cecilia un centro de cultura popular y pensé que esta promesa buscaría sumar actividades a un centro cultural ya hecho y funcionando muy bien desde hace años. Incluso llegué a pensar que su propuesta respondía al desconocimiento de Pablo Lemus sobre la Guadalajara de oriente. 

Pero no, estuve equivocada, resulta que el Centro Cultural Santa Cecilia quedó en ruinas y no hay responsables sobre esta tragedia en la infraestructura cultural en el oriente de la ciudad. 

La falta de atención de la pasada administración y el abandono del espacio desde el inicio de la pandemia de Covid-19 tienen al lugar en una condición lamentable: desde vidrios rotos hasta marcas de impactos de bala en las paredes. 

De acuerdo con vecinos y personal administrativo, el espacio cultural ha sufrido nueve robos durante la administración del ex alcalde Ismael del Toro. Su equipamiento robado, saqueado, los ladrones se llevaron casi la totalidad de los instrumentos con los que ensayaba la orquesta infantil y juvenil de Santa Cecilia. 

Incluso el equipo para el funcionamiento de la radio comunitaria de Santa Cecilia fue robado y no hay culpables del delito. Este equipamiento fue parte de los proyectos que se desarrollaron en la ciudad durante la administración del priista Ramiro Hernández y con recursos del cuestionado Programa Nacional para la Prevención del Delito, mejor conocido como Pronapred. 

El Centro Cultural Santa Cecilia fue inaugurado en 2011, durante la administración del priista Aristóteles Sandoval, asesinado a finales del año pasado en Puerto Vallarta. 

Durante su apertura este espacio se perfiló en la formación musical de niños y jóvenes; la idea era acercar la música a la comunidad, en especial a Santa Cecilia, una colonia que durante años vivió el azote del pandillerismo y de la drogadicción entre sus jóvenes. 

Conocí este espacio cultural de 2013 a 2015 y el espacio estaba digno, la comunidad se había apropiado del inmueble, había ensambles y orquestas; y funcionó así durante la administración de Enrique Alfaro y ahora está en el abandono. 

Las autoridades de la administración pasada derribaron el esfuerzo de la comunidad, de los gestores que impulsaron la creación de este espacio y años de presupuesto destinado al equipamiento. Y no hay culpables de este saqueo. 

En su primer día de gobierno, el alcalde Pablo Lemus decidió visitar el Centro Cultural Santa Cecilia y dijo estar muy preocupado por las condiciones en que se tiene a este espacio. 

“Me han dicho que incluso ya no tienen instrumentos musicales porque se los han robado, han sido víctimas de vandalismo, de balazos y de más (…)”, declaró el recién llegado alcalde, quien anunció una inversión de 25 millones de pesos para un proyecto de ampliación y remodelación del Centro Cultural Santa Cecilia.  

Lemus señaló que se construirá un tercer piso para ampliar el número de aulas y un auditorio. 

Y veremos durante esta administración, al menos según las declaraciones, la mejora de este espacio, pero es importante sancionar a la pasada administración, a los responsables del inmueble, al titular de Cultura y al ex alcalde, quienes heredaron un espacio que funcionaba y dejaron un despojo, una ruina. No cuidaron la poquísima infraestructura cultural en el oriente de la ciudad y no se vale. 

mtorres@siker.com.mx

jl/I