La intervención en Plaza Liberación y su entorno, que concluyó el pasado 14 de enero, respondió principalmente a la necesidad de contar con un espacio más amplio y funcional para eventos comerciales, políticos y de gran escala, más que al fortalecimiento del uso cotidiano del espacio público por parte de la ciudadanía, advirtió David Lozano, arquitecto y maestrante en Ciencias de la Arquitectura, quien expuso estas implicaciones a través del proyecto MomoGDL, enfocado en la documentación y conservación de la arquitectura moderna local.
El especialista expuso que el rediseño del conjunto urbano modificó de manera sustancial la vocación original de la plaza, concebida como un espacio de estancia, descanso y convivencia diaria, para transformarla en una explanada destinada a espectáculos, ferias, activaciones comerciales y concentraciones masivas.
De acuerdo con Lozano, el retiro de jardineras interiores y arbolado respondió a la intención de liberar superficie para permitir la instalación de escenarios, estructuras temporales y módulos comerciales, lo que amplía la capacidad del espacio para eventos, pero reduce las condiciones de sombra y confort necesarias para su uso cotidiano.
“El diseño original privilegiaba la permanencia y el descanso. Hoy se prioriza la plancha libre, pensada para montajes temporales y explotación comercial”, señaló.
El arquitecto explicó que, aunque se realizaron mejoras como la nivelación de banquetas y arroyo vehicular, estas decisiones no estuvieron orientadas principalmente al beneficio diario de peatones y habitantes, sino a facilitar la ocupación total del espacio, de fachada a fachada, durante eventos políticos y comerciales.
En este sentido, indicó que la remodelación permite que no solo la plaza, sino también calles y banquetas aledañas funcionen como una sola explanada, maximizando el aprovechamiento del área para concentraciones masivas.
Entre los principales impactos de la intervención se encuentra el retiro de las bancas históricas, varias de las cuales resultaron dañadas y fueron sustituidas parcialmente, conservando solo sus bases originales, además del cambio de su color histórico. A ello se suma que las bancas originales diseñadas por Gonzalo Villa Chávez en el entorno del Teatro Degollado no han sido reinstaladas
El especialista advirtió que esta lógica de intervención no es aislada y se ha replicado en otros espacios emblemáticos de Guadalajara, donde se priorizan zonas con alto valor turístico y potencial comercial, mientras otros barrios y colonias con necesidades urgentes de infraestructura permanecen sin atención.
Las observaciones fueron expuestas por David Lozano a través del proyecto MomoGDL, una iniciativa enfocada en la documentación, análisis y conservación de la arquitectura moderna local, que busca generar conciencia sobre el valor patrimonial de los espacios urbanos y promover intervenciones más responsables.
Finalmente, el arquitecto señaló que el impacto de la remodelación se reflejará en la forma en que la ciudadanía se apropie, o no, del espacio, al considerar que un lugar pensado prioritariamente para eventos puede generar distancia y rechazo, en lugar de arraigo e identidad.
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