Miles de jóvenes que viven en colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) marcadas por la carencia de servicios, el desempleo y la deserción escolar están en alto riesgo de ser captados por organizaciones criminales, según el estudio ‘El costo del desarrollo neoliberal. Pobreza, desapariciones y engaño laboral en Jalisco’, elaborado por Antonio Segura Segura.
El investigador recupera datos de la plataforma Monitoreo de Indicadores del Desarrollo de Jalisco (Mide), la cual indicó que en 2020 varios municipios de la ZMG registraron altos niveles de pobreza: El Salto, 40 por ciento; Zapotlanejo, 38 por ciento; San Pedro Tlaquepaque, 37.2 por ciento; Ixtlahuacán de los Membrillos, 35.8 por ciento, y Tlajomulco de Zúñiga, 34.4 por ciento. Incluso Guadalajara y Zapopan reportaron tasas relevantes: 20.8 y 26.6 por ciento, respectivamente.
El estudio expone luego que la pobreza implica no solo carencias económicas, sino también deterioro de la calidad de vida, limitado acceso a servicios básicos y mayor exposición a violencia intrafamiliar, desempleo y deserción escolar, factores que incrementan la propensión a conductas delictivas.
Advierte además que la migración hacia las periferias urbanas, impulsada por la industrialización, ha generado asentamientos con infraestructura deficiente y escasas oportunidades laborales, lo que profundiza la exclusión social en colonias populares de la ZMG.
Asimismo, el análisis señala que el mercado laboral excluye a personas sin formación o capacitación suficiente, especialmente jóvenes, quienes enfrentan salarios bajos, empleo informal y pocas expectativas de movilidad social.
Ese contexto, apunta el estudio de Segura Segura, facilita el reclutamiento mediante engaños laborales y la incorporación de adolescentes y jóvenes a organizaciones criminales, sobre todo en zonas metropolitanas con alta concentración de pobreza.
La investigación relaciona esta dinámica con la consolidación del ‘Cártel Jalisco Nueva Generación’ (‘CJNG’), surgido tras la reconfiguración del crimen organizado posterior a la estrategia de seguridad implementada durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.
En conclusión, el estudio sostiene que la violencia y las desapariciones en la ZMG son resultado de un modelo de desarrollo que ha profundizado la desigualdad, encarecido el costo de vida y generado empleos insuficientes para amplios sectores de la población.
Finalmente, el autor plantea que enfrentar esta problemática requiere políticas integrales centradas en educación, empleo digno y desarrollo urbano ordenado, especialmente en las periferias, para reducir la vulnerabilidad social que hoy aprovecha el crimen organizado.
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