Es inequitativa la distribución del agua potable, en las zonas con más plusvalía se enfocan los esfuerzos, pero, las zonas rezagadas en calidad y cantidad del vital líquido aumentan los costos, señaló el maestro en estudio políticos y sociales de la UNAM, José de Jesús Gómez.
Asimismo, le da el beneficio de la duda al nuevo director del Siapa: “está por verse si los cambios son de fondo y no solo una fachada”.
De acuerdo con Jesús Gómez el tema no solo es de cuestiones ingenieriles y de tuberías, sino de derechos humanos reconocidos en la Constitución pero también en tratados internacionales.
“Es una cuestión de vida o muerte” que además incide “en los costos, muchas personas gastan más en comprar agua purificada para llenar los garrafones de uso doméstico, comestibles, aseo de dientes y otras”, añadió.
De cara a la justa mundialista de fútbol, observa que “se trata de maquillar los problemas que vivimos los oriundos, pero al final todo esto se encaminará a la falta de credibilidad en ellos así como en el descontento social”.
JC









