El especialista en seguridad, David Saucedo, advirtió que la reciente ola de violencia en México afectaría negativamente la imagen internacional del país, a unas semanas del arranque del Mundial de fútbol.
El analista señaló que, el ataque ocurrido en Teotihuacán, los feminicidios y la presencia del crimen organizado, que el gobierno federal califica como hechos aislados, reflejan un patrón recurrente de violencia.
En el caso específico de Teotihuacán, explicó que se trató de un acto inédito con características de violencia extrema, presuntamente cometido por una persona con desequilibrios psiquiátricos que replicó ataques similares ocurridos en Estados Unidos.
David Saucedo subrayó que este episodio evidenció fallas estructurales en la seguridad de zonas turísticas al no contar con filtros adecuados como detectores de metales, vigilancia suficiente o presencia permanente de fuerzas de seguridad, pese a tratarse de un sitio que recibe cerca de tres millones de visitantes cada año. Y que además se trata de un hecho que contrasta con el mensaje de la presidenta que asegura que en México hay condiciones de seguridad de cara a la Copa del Mundo.
El especialista explicó que, ante la presión internacional, el gobierno mexicano concentró gran parte de sus fuerzas de seguridad a las sedes mundialistas como Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México, lo que dejó vulnerables otras regiones del país, incluidas zonas arqueológicas y estados con alta incidencia delictiva como Michoacán.
Por otra parte, el especialista en seguridad, David Saucedo, afirmó, a propósito de la muerte de dos agentes de la CIA, que agencias como el FBI, la DEA y la CIA han operado históricamente en México, en ocasiones con conocimiento de las autoridades y en otras de forma unilateral, especialmente desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
El analista indicó que estas operaciones se intensificaron gracias a información de inteligencia proporcionada por narcotraficantes extraditados, como el ‘Chapo’ o el ‘Mayo’ Zambada, lo que permitió a las agencias estadounidenses actuar directamente en territorio mexicano, sin compartir información con el gobierno por desconfianza.
Finalmente, señaló que, aunque en el discurso oficial se defiende la soberanía nacional y el marco legal en la cooperación bilateral, en la práctica existe un esquema pragmático donde las agencias estadounidenses operan sin seguir los lineamientos de la Ley de Seguridad Nacional.
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