El crecimiento del turismo residencial y la expansión de plataformas digitales en la Costalegre de Jalisco están generando procesos de gentrificación, presión sobre los servicios públicos y un desarrollo con escasa regulación, advierte la investigación: “Del turismo residencial a las nuevas plataformas: caso Costalegre Jalisco, México”, del académico Alfonso Zepeda, que documenta la transformación del modelo turístico y el crecimiento acelerado de la segunda residencia en la región.
El autor documenta cómo el turismo residencial, definido como propiedades destinadas al ocio o alquiler y no a vivienda permanente, ha evolucionado de forma paralela a la hotelería en la Costalegre, a diferencia de otros destinos donde estos procesos ocurrieron de manera separada.
Uno de los hallazgos centrales es la coexistencia de dos modelos turísticos. Por un lado, el turismo de enclave de alto nivel, representado por desarrollos exclusivos como Careyes, Cuixmala y El Tamarindo, caracterizados por baja densidad, integración arquitectónica al entorno natural y un mercado internacional selecto.
Por otro lado, el turismo tradicional en localidades como Barra de Navidad, San Patricio Melaque y La Manzanilla, que actualmente enfrenta un crecimiento inmobiliario acelerado y con menor regulación.
El análisis advierte que, tras la pandemia, el uso de plataformas digitales como Airbnb y Google Viajes detonó un incremento en la oferta de hospedaje. Solo en 2023 se identificaron al menos 635 espacios comercializados en la región mediante estos canales, lo que, según el investigador, refleja un crecimiento “descontrolado” difícil de regular.
Entre las principales conclusiones, el estudio señala que, si bien este modelo genera empleo y dinamiza la economía local, también produce efectos negativos como procesos de gentrificación, presión sobre los servicios públicos y una falta de datos precisos sobre la magnitud real del turismo residencial.
Esta ausencia de información homogénea entre niveles de gobierno y academia limita la capacidad de diseñar políticas públicas efectivas para ordenar el crecimiento en la zona.
El documento plantea así la necesidad de fortalecer los mecanismos institucionales y de planeación para equilibrar el desarrollo económico con la sostenibilidad social y territorial en la Costalegre.
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