Clive Davis, una de las figuras más influyentes de la industria musical y responsable de impulsar las carreras de artistas como Bruce Springsteen, Carlos Santana, Alicia Keys, Whitney Houston y Janis Joplin, falleció en Nueva York a los 94 años, informó su familia.
Considerado un arquitecto de la música moderna, Davis destacó por su extraordinaria capacidad para descubrir talentos y convertirlos en fenómenos globales, cualidad que le ganó el reconocimiento de “el hombre de los oídos de oro”.
Durante más de seis décadas ayudó a definir el sonido del pop, el rock y el R&B, trabajando con figuras como Aretha Franklin, Barry Manilow, Patti Smith, Dionne Warwick, Barbra Streisand, Aerosmith, Kenny G y Rod Stewart.
Nacido en NY en una familia judía, enfrentó una juventud difícil tras quedar huérfano durante la adolescencia. Gracias a becas académicas logró estudiar en la Universidad de Nueva York y posteriormente en la Facultad de Derecho de Harvard. “No tenía dinero para estudiar sin becas”, recordó en una entrevista concedida a la revista ‘People’.
Su carrera tuvo un momento decisivo en 1973, cuando fue despedido de CBS en medio de acusaciones de malversación que siempre rechazó. Lejos de significar el final de su trayectoria, un año después fundó Arista Records, sello que convirtió en una potencia de la industria y desde el cual lanzó algunos de los mayores éxitos de la música popular.
Más adelante participó en la creación de LaFace Records junto a LA Reid y Babyface, plataforma que impulsó a artistas como TLC, Toni Braxton y Pink. También colaboró con Sean Combs en la fundación de Bad Boy Records, uno de los sellos más influyentes del hip-hop de los años noventa.
En los últimos años enfrentó diversos problemas de salud. Su familia lo recordó como una leyenda cuya visión, instinto y búsqueda constante de la excelencia ayudaron a construir la banda sonora de generaciones enteras. Le sobreviven cuatro hijos, ocho nietos y dos bisnietos.
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