El gobierno de Jalisco anunció que buscará la inversión de 20 mil millones de pesos para atender el problema de la mala calidad del agua potable.
Ante la situación, Arturo Gleason Espindola, académico de la Universidad de Guadalajara, lamentó el vacío de la autoridad, asegurando que hasta el momento no hay una razón o explicación coherente sobre lo que está pasando.
Acerca de retomar las macro obras, el académico no cree que sea la solución al problema. Lo primordial es aplicar orden, comentó “Primero la Ciencia, después la secuencia, la estrategia, la fundamentación y al final el presupuesto económico”, pero llegar al simplismo de decir que con dos obras se resolverá, es una irresponsabilidad.
Los riesgos que implica la posibilidad de inversión público-privada en las obras amplía la sospecha de la privatización del agua, comentó Gleason: “echar a perder los sistemas públicos de agua, justifica la entrada del capital privado y es el fundamento para la privatización y compartir la rectoría con el estado”.
Que los dos últimos directores del Siapa se dediquen a la construcción de obras levanta la sospecha de que la iniciativa privada ha impulsado el posicionamiento de estos perfiles. Los mismos privados han promovido el desorden en la ciudad, aseguró el académico y puso de ejemplo el fracaso de la iniciativa privada en Playa del Carmen y Torreón, donde no han tenido los resultados que esperaban.
Arturo Gleason, advirtió que el agua debe estar bajo la rectoría del estado “El vital líquido no puede entrar en la especulación de la oferta y la demanda, el agua es un bien público, es un derecho humano”.
El avance de los proyectos estratégicos de infraestructura hidráulica anunciados por Alberto Esquer, Jefe del Gabinete del Gobierno de Jalisco, no muestran claridad en el método o la técnica, esta generalidad da oportunidad a la corrupción.
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