Con una magnífica actuación colectiva y los goles de Mikl Oyarzábal, de penalti en el primer tiempo, y Pedro Porro tras el descanso, la selección española de Luis de la Fuente le amargó la fiesta nacional a Francia y se clasificó a la final del Mundial, donde aguarda el rival de la semifinal que enfrentará mañana, en Miami, a Inglaterra y Argentina.
España ya puede decir que cuenta con otra generación dorada, la que alcanza la segunda final de una Copa del Mundo coronada como campeona de Europa, que no necesitó ni al mejor Lamine Yamal.
España fue un equipo al alza durante el torneo y llegó al momento decisivo con una idea clara; cómo anular el tremendo repertorio ofensivo de la selección francesa.
Francia no tuvo plan ni garra para forzar la remontada y, aunque entró más en juego Mbappé, fruto del repliegue español, nunca dio la sensación de ajustar el resultado, ni cuando una mala salida de Unai Simon dejó a Doué con el balón y la meta desguarnecida. El delantero del PSG la lanzó al cuerpo del guardameta en su repliegue.
España es finalista y aguardará rival entre Inglaterra y Argentina, reforzada por su juego colectivo, el mismo que anuló a las individualidades francesas y que, el domingo, en el Metlife espera coserse en el pecho una segunda estrella.
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