El director de Lantia Intelligence, Eduardo Guerrero, afirmó que la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, enfrenta una situación de alta presión tras la revocación de su visa lo que podría haberla llevado a actuar con desesperación y convertirla en blanco de una trampa.
Consideró que esta circunstancia afecta su capacidad para desempeñar plenamente el cargo, además de afectar su reputación e incluso su estado emocional.
Explicó que la información que se comparte en las mesas de seguridad suele sobrevalorarse, ya que en esas reuniones participan muchas personas y se abordan temas como estadísticas delictivas, el surgimiento de grupos criminales y la incidencia de delitos. Señaló que agencias estadounidenses como el FBI o la DEA difícilmente tendrían interés en ese tipo de datos, pues sus investigaciones se enfocan en identificar vínculos entre personajes de alto perfil, empresarios y organizaciones del crimen organizado.
El especialista sostuvo que la polarización política ha provocado que se difundan versiones poco sustentadas sobre el caso de Marina del Pilar, incluso especulaciones sobre una extradición. Recordó que un fenómeno similar ocurrió con la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, donde el debate público se convirtió en un circo mediático.
No obstante, advirtió que la revocación de la visa mantiene un efecto negativo al generar dudas entre empresarios y otros actores que podrían evitar relacionarse con una funcionaria que está bajo sospecha.
Finalmente, Eduardo Guerrero consideró que el caso de la mandataria bajacaliforniana es distinto al del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, porque en este caso, existen denuncias y señalamientos internacionales sobre amenazas, extorsiones y agresiones a operadores electorales.
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