Colombia registró durante el primer fin de semana del gobierno de Abelardo De la Espriella varios ataques con explosivos contra infraestructura y estaciones policiales en distintas regiones del país.
Uno de los primeros incidentes ocurrió durante la madrugada del sábado 8 de agosto en un peaje en construcción ubicado en la Vía Panamericana, en el sector de Mondomo, entre Popayán, en el departamento de Cauca, y Cali, en Valle del Cauca.
De acuerdo con los reportes, un grupo de personas llegó al lugar y colocó explosivos que posteriormente fueron detonados. El ataque no dejó personas heridas.
El presidente Abelardo De la Espriella condenó el atentado y señaló que los ataques contra infraestructura representan una afectación al progreso, la movilidad y la seguridad de la población.
Horas después, el Ministerio de Defensa informó sobre otro ataque contra un peaje en construcción en el municipio de Santander de Quilichao, también en Cauca. En este caso, un vehículo cargado con explosivos fue utilizado para perpetrar el atentado, que dejó a dos guardias de seguridad heridos.
En otro hecho, un ataque con explosivos lanzados desde drones contra la subestación de Policía San Roque, en el departamento de Cesar, dejó gravemente herido al subintendente Argemiro Rodelo Canchila, quien posteriormente murió a consecuencia de las lesiones.
El agente tenía al menos 18 años de servicio en la Policía Nacional de Colombia. Tras su muerte, De la Espriella aseguró que el crimen no quedará impune y afirmó que los responsables serán llevados ante la justicia.
Ataque con drones en Antioquia
En el departamento de Antioquia también se reportó un ataque con drones contra la estación de Policía Porce III, localizada en el municipio de Guadalupe. El hecho no dejó personas heridas.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, atribuyó el ataque al Frente 36 de las antiguas FARC, bajo el mando de alias “Calarcá”, y lo calificó como una provocación al nuevo gobierno.
Como parte de su estrategia de seguridad, el mandatario informó también sobre la captura de Héctor Bastidas, alias “Bonito”, señalado como segundo cabecilla de los Comandos de la Frontera, organización armada que formaba parte de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, una disidencia de las FARC.
La detención se realizó en el municipio de Guamal, en el departamento de Meta, mediante una orden judicial y con base en labores de inteligencia.
Los ataques y la captura se produjeron apenas un día después de la toma de posesión de De la Espriella, realizada el viernes 7 de agosto en Cali, un hecho inédito debido a que la ceremonia presidencial se llevó a cabo fuera de Bogotá.
GR









