Aunque México busca regular el tiempo que los alumnos pasan frente a las pantallas en los salones de clases, la prohibición total vulnera los derechos de las juventudes, advirtió el Dr. Mario Gerardo Cervantes, presidente de la Red Internacional de Investigadores en Estudios sobre Juventud (RIIEJ).
El académico criticó que la medida se aborde únicamente desde un enfoque clínico, ignorando aspectos sociales como el sentido de aceptación e identidad que la tecnología aporta a las nuevas generaciones. Señaló que, si bien es correcto concientizar sobre los riesgos de las redes sociales y la adicción digital, prohibir los dispositivos resulta una medida excesiva.
Cervantes advirtió que la restricción no garantiza el éxito, ya que actualmente el teléfono móvil es la principal herramienta para que los padres de familia, quienes en su mayoría trabajan fuera de casa, mantengan comunicación y monitoreo constante con sus hijos.
Asimismo, precisó que el celular se ha consolidado como una herramienta de aprendizaje en el aula. Por ello, consideró que deben ser los docentes quienes regulen su uso dentro de la clase, en lugar de imponer un veto absoluto desde la política pública.
El especialista añadió que se requiere concientizar a las madres y padres “millennials”, para que aprendan a detectar síntomas de ciberadicción, ya que al ser nativos digitales suelen normalizar el uso intensivo de pantallas en sus hogares.
Finalmente, el presidente de la RIIEJ sugirió que una política pública integral para combatir la ciberadicción no debe basarse en castigos o prohibiciones, sino en la creación de centros de atención profesional especializados en ciberdependencia.
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