La detención de cuatro presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en República Checa provocó una advertencia directa del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson: Washington buscará a la organización criminal donde opere y utilizará su red internacional para perseguirla.
"El alcance internacional del CJNG también es su vulnerabilidad", afirmó Johnson en un mensaje difundido en sus redes sociales. El diplomático agregó que los cargos contra los cuatro mexicanos envían "un mensaje claro al CJNG y a otras organizaciones narcoterroristas: dondequiera que operen, los perseguiremos".
La acusación presentada en Estados Unidos alcanza a Edgar Alejandro López Velasco, Noé Díaz Jiménez, Leobardo Gaxiola López, alias "Bado", y José Miguel Alvarado Morales. Los cuatro fueron detenidos en República Checa en junio; López Velasco y Alvarado Morales ya fueron extraditados a Estados Unidos, mientras Díaz Jiménez y Gaxiola López permanecen en territorio checo a la espera del proceso de extradición.
El caso coloca a Europa dentro de la ruta investigada por las autoridades estadounidenses. Según la acusación, López Velasco y Díaz Jiménez negociaron en febrero la adquisición de ametralladoras, lanzagranadas, morteros, municiones y otros materiales de uso militar procedentes de República Checa con destino a México.
Acciones y colaboración internacional contra el CJNG
El pago habría seguido la lógica inversa del tráfico tradicional de armas: los acusados habrían utilizado fentanilo y metanfetamina destinados a Estados Unidos para cubrir el intercambio por armamento. Los fiscales estadounidenses sostienen que las armas serían utilizadas contra grupos rivales, civiles, policías y militares en México.
Johnson presentó el caso como parte de una estrategia que rebasa la cooperación bilateral México-Estados Unidos. "Junto con nuestros socios en México y nuestra red de aliados alrededor del mundo, los encontraremos y haremos que rindan cuentas", afirmó el embajador.
La dimensión internacional ya aparece en la propia investigación. Participaron agencias estadounidenses, autoridades de República Checa, organismos mexicanos e Interpol, de acuerdo con la información disponible sobre el expediente.
Dos de los acusados enfrentan cargos que pueden derivar en cadena perpetua si son declarados culpables. La acusación incluye conspiración para cometer narcoterrorismo, apoyo material al terrorismo, importación de drogas y tráfico de armas de fuego. Los cargos son imputaciones y no equivalen a una sentencia.
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