La calidad no está en las cosas que hace la gente, sino en la gente que hace las cosas
Philip Crosby
Cuando nos referimos a los desafíos que enfrenta el sistema de salud en nuestro país, por lo general nos concentramos en ciertos temas relacionados a la falta de medicamentos, los tiempos de espera, la amplia demanda en hospitales, entre otros; sin embargo, se encuentra presente un factor que es menos mencionado y pocas veces es el centro de nuestra atención: la forma en que se lideran las instituciones de salud y cómo estas maneras de liderar impactan en los trabajadores que sostienen el sistema todos los días.
De acuerdo con las prioridades establecidas en el Plan Sectorial de Salud 2024-2030, podemos entender que es prioridad fortalecer la atención primaria, mejorar la calidad de los servicios, reducir los tiempos de espera, integrar instituciones y garantizar mejores condiciones de atención para la población. Estas prioridades no solamente requerirán atención administrativa o presupuestal, sino también se requerirá poner atención en la forma de dirigir estas organizaciones que tienen una gran complejidad debido a la responsabilidad que adquiere el personal que labora en ellas, sus necesidades y niveles de presión a los que están expuestos.
Desde la psicología organizacional, resulta imposible ignorar que los sistemas de salud son, antes que nada, sistemas integrados por seres humanos. Donde detrás de cada procedimiento o decisión clínica existen equipos de trabajo expuestos diariamente a exigencias emocionales, carga laboral, toma de decisiones críticas y contacto constante con el sufrimiento humano. Por ello, en estas organizaciones el liderazgo deja de ser solo una función administrativa y se convierte en un factor que puede favorecer el bienestar psicológico de los trabajadores, lo que implica que quienes ocupan posiciones de toma de decisiones, requieren conocimientos técnicos, habilidades de comunicación, resolución de conflictos y gestión del cambio.
En ese sentido, es importante dejar de lado los liderazgos centrados en los resultados numéricos e impulsar liderazgos humanizados centrados en las personas, que favorezcan el trabajo en equipo, la comunicación y la responsabilidad social.
Desde nuestra formación como psicólogos tenemos un papel fundamental: analizar estos estilos de liderazgo, comprender las dinámicas de los equipos de salud y promover modelos organizacionales más saludables para beneficio de todos.
La transformación del sistema de salud en México requerirá reconocer que el liderazgo es un elemento esencial para generar instituciones más eficientes y humanas. Cuidar a quienes cuidan para brindar una atención centrada en las personas.
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