El aeropuerto internacional de Tepic, Nayarit conservará el nombre del poeta y escritor Amado Nervo, confirmó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en su visita a ese estado. Por su parte, el empresario Miguel Bejos aseguró en una entrevista radiofónica que fue una omisión en la remodelación de la terminal aérea y ofreció una disculpa.
El festival Letras en Nayarit, que encabeza Lorena Hernández, envió un comunicado ayer en el que asegura que el aeropuerto de Tepic conservará su nombre original, ya que con este se “rinde homenaje a uno de los más relevantes escritores en español de todos los tiempos: Amado Nervo, oriundo de esta ciudad”.
La presidenta afirmó que el nombre del poeta se mantendrá y que la inauguración de las obras de ampliación de la terminal aérea serán en diciembre.
El presidente de la empresa Mota-Engil México, encargada de las obras en el aeropuerto y responsable de la eliminación del nombre, dijo en una entrevista en Radio Fórmula con el periodista Joaquín López-Dóriga que la omisión del nombre del poeta fue de su empresa, por lo que ofreció una disculpa a la comunidad nayarita y a quienes impulsaron el llamado para preservarlo
El empresario aseguró que la omisión del nombre de Amado Nervo no obedeció a un cambio regulatorio ni a una disposición gubernamental, sino que se trató de una decisión relacionada con la propia empresa. Por ello, ante la discusión que se generó por esta medida entre la comunidad cultural del país, la empresa buscará nuevas formas para hacer presente el legado del poeta dentro de la infraestructura aeroportuaria.
Entre quienes protestaron por el cambio en el nombre estuvieron algunos escritores como Alberto Ruy Sánchez, Ángeles Mastretta, Élmer Mendoza, Elena Poniatowska, Enrique Serna, Fabrizio Mejía, Francisco Hinojosa, Juan Villoro, León Plascencia Ñol y Xavier Velasco.
En su columna de esta semana, Juan Villoro recordó que Amado Nervo murió en 1919, cuando se desempeñaba como diplomático en Montevideo, Uruguay. El gobierno de ese país, relató, destinó un barco pintado de negro de manera exclusiva para que sus restos fueran repatriados en un largo cortejo, que duró cerca de seis meses. En cada puerto que se detenía, se recitaban sus versos. Además, citó a Carlos Monsiváis, quien contó que su entierro fue el más concurrido del siglo 19, superado únicamente al siglo posterior por el de Juan Gabriel.
GR










