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Una crisis gestada por años

Estamos, sin duda alguna, ante la peor crisis de calidad del agua que suministra el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarilla (Siapa).

Es un problema que data, al menos, desde 2020, pero nunca se habían visto las imágenes con agua de color negro, llena de sedimentos, y que las personas reportaban con olor a drenaje o aguas residuales.

¿Cómo llegamos a esto?, ¿quién es el responsable?, ¿cuánto tiempo tenemos que esperar para que podamos tener, por fin, agua que cumpla con lo que marca la norma oficial vigente (NOM-127-SSA1-2021)?

El problema no comenzó ayer, comenzó hace décadas, al menos desde el arranque del siglo actual. Comenzó con la urbanización desmedida en los márgenes del sistema de conducción antiguo Chapala-Guadalajara. Poblaciones como Ocotlán, Atotonilquillo (Chapala), Atequiza, Ixtlahuacán de los Membrillos, Tlajomulco de Zúñiga y San Pedro Tlaquepaque vieron crecer, desmedidamente, los núcleos urbanos e industriales justo a un lado del sistema de río y canales que conduce agua desde Chapala hasta la Planta Potabilizadora 1.

Pero también hubo un descuido notable, especialmente durante los últimos siete años, de ese sistema antiguo. Los niveles de los contaminantes se elevaron de manera alarmante, y eso solamente es posible si no se realizan adecuadamente las labores de supervisión, mantenimiento y vigilancia de ese sistema que data de 1956.

Las soluciones que ha planteado la actual administración estatal son las adecuadas: la construcción del acueducto sustituto Chapala-Guadalajara y la renovación de la Planta Potabilizadora 1. Pero seamos sensatos, no son soluciones que se tendrán de un día a otro. Tomarán meses e incluso años. La gente ya no puede esperar. Las soluciones emergentes deben tener un alcance mucho mayor al que han planteado las autoridades (bypass La Calera, plantas potabilizadoras móviles, etcétera).

La autoridad estatal ha planteado al gobierno federal los proyectos y requerido que haya apoyo financiero y técnico desde la Federación. Pero hay voces, visiblemente simpatizantes de Morena, que argumentan que no debe haber apoyo de la Federación a un problema que fue “creado” desde el gobierno estatal.

Cierto, hubo graves omisiones en el Siapa durante años, especialmente en la última administración estatal, pero cabe preguntar ¿para qué tenemos a un gobierno federal?, ¿no hace también obra pública el gobierno federal que favorezca a los estados?

Históricamente el gobierno federal ha apoyado a Jalisco en la construcción de la infraestructura hidráulica, infraestructura que sigue en uso hasta hoy.

El acueducto Chapala-Guadalajara, la Presa Elías González Chávez (Calderón), la Planta Potabilizadora 3 de San Gaspar, el Acueducto Calderón-Planta Potabilizadora 3, la Planta Potabilizadora 2 de Las Huertas, el Sistema Antiguo de Conducción Chapala-Guadalajara y la construcción de la Planta Potabilizadora 1 de Miravalle son obras que recibieron recursos del gobierno federal para poder realizarse.

El gobierno federal construye obras a lo largo y ancho del país para beneficio de los mexicanos, y no debe distinguir si el estado o el municipio que disfrute los beneficios de esas obras son gobernados por un partido político distinto.

Los apoyos económicos que da el gobierno federal no deben estar condicionados por colores, pero sí deben estar condicionados al cumplimiento de los requerimientos jurídicos existentes, así, sin más.

El gobierno federal debe apoyar a Jalisco para realizar las obras necesarias para poder tener un servicio de agua potable de calidad. Negarse a hacerlo sería politizar el asunto del agua, y eso es algo en lo que estamos rotundamente en contra.

El gobierno del estado debe mostrar, también, voluntad para resolver los problemas y emprender acciones emergentes con mayor alcance que el actual. Debe convocar a una mesa amplia de debate técnico para abundar en las soluciones que se requieren. El gobierno federal estaría obligado a atender ese llamado también.

Las soluciones no son inmediatas y requieren la participación de diversos actores técnicos. Los políticos deben escuchar a los técnicos, y deben, en lo posible, abstenerse de partidizar el asunto.

Los ciudadanos no estamos para seguir tolerando que unos y otros quieran seguir lucrando políticamente con este grave problema. Los ciudadanos estamos hartos de este problema. Exigimos que se dejen de lado los intentos por sacar dividendos políticos.

 

jl/I