El exsecretario ejecutivo del Instituto Nacional Electoral, Edmundo Jacobo, advirtió que los señalamientos por presuntos malos manejos de recursos públicos y tráfico de influencias deterioraron la credibilidad del organismo, cuya confianza ciudadana se construyó durante décadas.
Explicó que las sospechas sobre la asignación directa de contratos, sin licitaciones públicas, y el involucramiento de otros funcionarios representan un riesgo para la autonomía del INE y la certeza de que los votos serán respetados. Por ello, consideró que la salida de Guadalupe Taddei no debe cerrar el caso, sino dar paso a una investigación a fondo que esclarezca los hechos y determine posibles responsabilidades.
Sostuvo que la crisis también evidencia problemas en la designación de cargos técnicos, al considerar que se privilegió la cercanía política con el bloque gobernante por encima de la neutralidad que debe caracterizar a las autoridades electorales.
Añadió que la reforma legal de 2025, que facultó a la presidencia del INE para nombrar unilateralmente a cargos ejecutivos de primer nivel, debilitó la colegialidad y los mecanismos de supervisión del Consejo General.
Ante este escenario, planteó que la Cámara de Diputados debe aprovechar la próxima designación de la presidencia del organismo para elegir a una persona con trayectoria ética, capacidad técnica e independencia frente a los partidos y el gobierno. También llamó a revisar las disposiciones legales que concentraron facultades en una sola persona.
Finalmente, señaló que, aunque el daño institucional es considerable, todavía es posible recuperar la confianza mediante investigaciones transparentes, nombramientos imparciales y decisiones que garanticen elecciones confiables en 2027.
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