Vecinos del fraccionamiento Ciudad Bugambilias denunciaron la modificación irregular del uso de suelo en el bosque urbano para dar paso a un desarrollo comercial de alta intensidad, proceso que acusaron de ejecutarse mediante convenios "en lo oscurito" y en presunta complicidad con el Ayuntamiento de Zapopan encabezado por el alcalde Juan José Frangie.
Salvador Romero, integrante de la Comisión de Defensa del Bosque Urbano Bugambilias, explicó que durante más de 30 años la comunidad mantuvo la posesión pacífica de este espacio natural. Sin embargo, denunció que José Juan de los Santos Escobedo, hijo del desarrollador, obtuvo el cambio de uso de suelo tras pactar con autoridades del ejido de Santa Ana Tepetitlán, recurriendo a la simulación de juicios y al uso de firmas apócrifas, entre las que figuran firmas de ejidatarios ya fallecidos.
Mediante solicitudes de acceso a la información pública, la agrupación detectó que el Ayuntamiento de Zapopan firmó un acuerdo con los desarrolladores para recibir una fracción del terreno como "donación anticipada para destinos". No obstante, dentro de esta negociación se reservaron 16 mil metros cuadrados a los que se otorgó la categoría de uso comercial de alta intensidad, avalando la edificación de centros comerciales, tiendas de autoservicio, cines y universidades.
Romero reprochó que la constante negativa del gobierno zapopano para conceder mesas de diálogo con los afectados confirma una línea de opacidad y complicidad con los intereses inmobiliarios. Ante esta situación, los colonos promovieron recursos legales ante juzgados para solicitar la nulidad total de las licencias de edificación otorgadas por la autoridad municipal.
Para coordinar las acciones de resistencia, la comunidad convocó a una asamblea general durante el mes de noviembre, en la que proyectan un rechazo unánime al convenio inmobiliario y formalizarán la exigencia al alcalde Juan José Frangie para que anule las licencias y declare la superficie afectada como área verde protegida.
Finalmente, el vocero de la comisión alertó sobre las secuelas irreversibles de permitir mayor densidad inmobiliaria en la zona. Advirtió que el proyecto implicaría eliminar el último espacio verde del corredor López Mateos, integrado por más de mil ejemplares con medio siglo de antigüedad, además de provocar una severa presión hídrica que colapsará los pozos de extracción y drenajes locales, agravando el de por sí saturado tráfico vehicular de López Mateos.
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