Dos profes

Estamos al cierre del segmento académico del ciclo escolar 2017B en la UdeG. Mencionamos segmento académico porque es el periodo de clases, las actividades ya sea en aula, laboratorio y/o terreno mismo de acción, y porque el ciclo escolar termina el 15 de enero del 2018.

Siempre en estas fechas timbran de más los teléfonos de los profesores, aumenta el flujo de correos y los más despistados o los del camino fácil utilizan en exceso sus redes sociales; no entienden que estas no son para ventilar asuntos académicos, para ello existen canales más formales de comunicación dentro de las mismas instituciones educativas.

Si de por sí la sobre exposición constante convierte al docente en un personaje frágil, cualquier falla y/o error de éste puede hacer que un trabajo limpio y correcto durante el proceso académico al final, por dicho traspié, sea sujeto de escarnio, burlitas y propenso a los memes cuando bien le vaya. Porque la otra es que se le acuse de una o mil cosas, ahora, en los portales apócrifos que existen sobre la temática.

Y las percepciones de los y las alumnos son variadas, múltiples y a veces hasta chuscas. Un ejemplo doble que la crea el mismo docente es aquel que asiste a sus 16 sesiones frente a grupo, siempre en tiempo y forma, y que su responsabilidad y disciplina siempre la lleva al pie de la letra, cumple cabalmente con el reglamento. Por otro lado, está el profesor que falta seguido, llega tarde o simplemente se las ingenia para hacer de su clase una sesión light, por decir poco, pero finalmente le da el derecho a examen ordinario a todos, incluso a los faltistas.

Dos situaciones, el que aplicó el reglamento, y el buenazo, aquél que con tal que no “se la hagan de tos” los alumnos es capaz de satisfacerles su zona de confort. Por lo consiguiente vienen, llegan las múltiples percepciones, el chido y el mala onda, el compa y el ojete, y que finalmente solo va en deterioro del mismo alumno y la institución.

Pero una cosa es siempre cierta, al final del curso académico dicha percepción del estudiante hacia el profesor(a) no será la misma; esta tenderá a mejorar y por lo general por mucho o simplemente a bajar, y a veces hasta canalizar a éste sus desgracias, ya que finalmente esto es parte de lo cotidiano.

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