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Da Vinci, el genio que dibujó las entrañas del cuerpo humano

Da Vinci, el genio que dibujó las entrañas del cuerpo humano

El 2 de mayo de 1519 fallecía Leonardo da Vinci en su residencia de Amboise (Francia), una mansión, hoy convertida en museo, llamada le Clos Lucé y situada a unos 400 metros del castillo del rey François I. El artista, nacido en 1452 e hijo ilegítimo de un rico notario de Florencia, llegó a las orillas del Loira en el otoño de 1516, invitado por el monarca francés que le nombró “primer pintor, ingeniero y arquitecto del Rey”.

Fue un hombre que, ante todo, supo observar su entorno e intentó traspasar los secretos de la naturaleza

Leonardo da Vinci, que era zurdo, destacó incontestablemente por sus pinturas como La Última Cena, pero fue mucho más que un pintor: inventor, ingeniero, escultor, poeta, matemático, filósofo, científico, arquitecto, botánico, escritor, etc. Fue un hombre que, ante todo, supo observar su entorno e intentó traspasar los secretos de la naturaleza.

“No podemos considerar a Leonardo como un científico en el sentido más estricto de la palabra. Fue sobre todo un habilidoso observador e investigador de la naturaleza. Podría considerarse un precursor de Galileo en el campo de las ciencias naturales, pero no podemos etiquetarlo con certeza como el verdadero padre de estas ciencias”, puntualiza a la agencia Sinc el artista italiano Ernesto Solari.

Muchos de los trabajos de Da Vinci se basaron en esas observaciones de fenómenos naturales. Así, pudo diseñar y construir prototipos de instrumentos y máquinas que se adelantaron a su tiempo. El paracaídas, el tornillo aéreo –el precursor del helicóptero–, el tanque, el robot –cuyas notas de diseño aparecieron en 1950–, entre otros.

“Gracias a sus habilidades, usó arquetipos (las formas y funciones más básicas) para crear, a través de ensamblajes, formas complejas e innovadoras que anticipaban el futuro”.

Cinco siglos después de su muerte, el legado de Da Vinci sigue presente en nuestra vida cotidiana. En todas las actividades que desarrolló, manifestó una ubérrima imaginación, que sobrepasó los límites de la tradicional sociedad en la que vivió. 

En ese momento fue “difícil entender la verdadera importancia de los descubrimientos de Leonardo, porque muchos de ellos se entendieron sólo varios siglos después. Es probable que muchos consideraran a Leonardo como “un pequeño científico loco”, apunta Antonio Sterpetti, investigador en el Policlínico Umberto I de la Universidad de Roma Sapienza.

Un anatomista por naturaleza

Además de sus aparatos voladores, máquinas militares y submarinos, el maestro renacentista también sobresalió en sus estudios sobre el cuerpo humano. “Una prueba del indiscutible talento científico de Leonardo se encuentra en su investigación sobre anatomía y en elementos como el agua, el aire y la luz”, subraya Solari.

En el siglo 16, los pintores eran de las pocas personas que podían realizar una disección postmortem de cadáveres humanos con un objetivo que poco tenía que ver con la medicina. Se les autorizaba hacer autopsias para definir mejor la anatomía de los personajes que representaban en sus pinturas.

Con 20 años, Da Vinci empezó a realizar estudios en humanos, disecciones incluidas. Y no paró hasta cumplir los 60. Hacia el año 1490, el profesor de Medicina Teórica, Marcantonio Della Torre, le pidió colaborar en un libro de texto de anatomía, basado en los estudios clásicos de Galeno de Pérgamo. Tras años dibujando el libro finalmente nunca se publicó.

“Posiblemente estos estudios realizados por Leonardo fueron demasiado adelantados a su tiempo como para ser publicados”, señala Sterpetti, autor de tres trabajos, publicados en la revista Circulation Research, sobre la aportación de Da Vinci a la Anatomía. Los dibujos de Da Vinci no se hicieron públicos hasta 300 años más tarde.

En total, además de las autopsias de vacas y cerdos, Leonardo completó más de 30 disecciones humanas a lo largo de su vida, cuando un estudiante sólo podía asistir a más de dos durante sus estudios. La complejidad del cuerpo humano le fascinó tanto que lo consideró la máquina perfecta, a la vez que se interesaba por los estudios de hidráulica, ingeniería y física.

El corazón entendido por Da Vinci

La contribución científica más importante, y seguramente menos conocida, de Da Vinci fue “la descripción de los órganos del cuerpo humano realizada con gran precisión”, afirma Ernesto Solari.

Leonardo analizó el movimiento de la sangre y estudió en varios experimentos –incluidos los de la dinámica del flujo de agua en los ríos con diferentes colores en los fuidos– las características hidráulicas del flujo sanguíneo través del corazón y sus válvulas.

Hasta el momento, se pensaba que la sangre se formaba en el hígado y de ahí pasaba a la periferia donde era “consumida” por los tejidos, según las teorías anatómicas de Galeno. Sin embargo, Leonardo entendió cómo funciona el sistema cardiovascular gracias a unas conclusiones sin precedentes.

Los revolucionarios métodos de estudio del artista italiano fueron empleados 450 años más tarde para explicar en el Journal of Fluid Mechanics la mecánica de la válvula aórtica de la mano del ingeniero de la Universidad de Oxford, Brian Bellhouse.

Entender las enfermedades

Hace 500 años las enfermedades eran consideradas por la sociedad un castigo de Dios, y un desequilibrio de humores por los científicos. La única cura posible para la mayoría de ellas, independientemente de su origen, eran las sangrías venosas, que evacuaban la sangre oscura, supuestamente repleta de impurezas.

Para Leonardo da Vinci, las enfermedades resultaban más bien de alguna imperfección en la estructura del cuerpo humano. “Estas teorías permanecieron casi desconocidas hasta 250 años más tarde (1761), cuando Giovanni Battista Morgagni, profesor en Padua, publicó la obra De sedibus et causis morborum per anatomen indagatis que representa una de las bases de la medicina moderna”, recalca el cirujano Sterpetti en uno de sus estudios.

Una de las patologías descritas por el genio italiano fue la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) cuando diseccionó el cuerpo de un hombre de mediana edad que le ayudó a preparar los colores del fresco que estaba pintando en la iglesia Santa María Novella. El hombre, que respiró los vapores que emanaban de los colores, desarrolló una patología obstructiva de los pulmones con disnea incluso durante el descanso.

El genio renacentista, que vivió en una época de censuras y prohibiciones, fue, a pesar de todo, pionero en muchas disciplinas. Su imaginación, su intuición y su mente abierta le llevaron a adelantarse varios siglos a su tiempo y a trasladar un mensaje indiscutible: la ciencia y el arte deben ir de la mano.

Historia

Florencia fue la ciudad donde Leonardo vivió durante su juventud y donde se formó como artista en el taller de Verrocchio

Gracias a las disecciones de cadáveres, Leonardo realizó dibujos del interior del cuerpo humano de una precisión que no se igualaría hasta siglos después

Inconcluso

Sus contemporáneos sabían que Da Vinci dedicaba buena parte de su tiempo al estudio de la filosofía natural, que es como se llamaba a la ciencia entonces (el término inglés scientist no apareció hasta 1840) y asimismo hay constancia de que planeaba publicar numerosos tratados científicos con los materiales recogidos en sus cuadernos

6 mil páginas de los libros de Leonardo da Vinci se conservan en la actualidad

“Nunca se encontrará invento más bello, más sencillo o más económico que los de la naturaleza, pues en sus inventos nada falta y nada es superfluo”

Escrito de Leonardo Da Vinci

"La contribución científica más importante, y seguramente menos conocida, de Da Vinci fue “la descripción de los órganos del cuerpo humano realizada con gran precisión”

 Ernesto Solari, artista italiano

“Fue difícil entender la verdadera importancia de los descubrimientos de Leonardo, porque muchos de ellos se entendieron sólo varios siglos después. Es probable que muchos consideraran a Leonardo como un pequeño científico loco”

Antonio Sterpetti, investigador de la Universidad de Roma

Multifuncional

Vegetariano de mente omnívora, Leonardo se adentró en todo tipo de ámbitos: pintura, escultura, arquitectura, geografía, cartografía, mecánica, geometría, astronomía, anatomía, óptica, botánica… Y aprendió sobre todo de la observación del mundo natural

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