El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, no solo representa una tragedia política, sino también humana, afirmó Juan Martín Pérez, director ejecutivo de la Red Tejiendo Redes por la Infancia en América Latina y el Caribe. Lamentó que entre las víctimas se encuentre un adolescente de 17 años reclutado por el crimen organizado, un fenómeno que el Estado mexicano ha ignorado durante más de una década.
Recordó que desde hace 14 años existen recomendaciones internacionales para tipificar el reclutamiento forzado y crear programas de prevención y rescate de menores, pero cuatro administraciones federales han sido omisas. Dijo que, si se logra reducir el reclutamiento, se reduce la violencia. La presidenta Claudia Sheinbaum tiene ahora una oportunidad histórica para hacerlo, pues acaban de anunciar una reforma constitucional por el acoso sexual que sufrió, y con esa misma fuerza y energía puede tipificarse esto que en 14 años no se ha tipificado.
Pérez explicó que los adolescentes están en desarrollo neurobiológico y su capacidad de toma de decisiones es limitada, lo que los vuelve más vulnerables a ser manipulados por grupos criminales. Además, muchos viven en contextos marcados por violencia, consumo de alcohol o pobreza, lo que incrementa el riesgo de reclutamiento.
Señaló que en muchos casos los jóvenes actúan bajo amenazas contra sus familias, lo que los lleva a “inmolarse” para protegerlos. Aseguró que este tipo de tragedias pueden prevenirse con políticas integrales que garanticen educación, actividades recreativas y espacios seguros para la niñez y adolescencia.
Finalmente, advirtió que algunos actores políticos aprovechan estos hechos para manipular el miedo social y ganar protagonismo.
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