La profesora investigadora del Centro de Estudios Internacionales y presidenta de El Colegio de México, Ana Covarrubias, advirtió que México atraviesa uno de los momentos más tensos y delicados de su relación bilateral con Estados Unidos.
La especialista señaló que el gobierno mexicano enfrenta el reto de mantener equilibrios extremadamente complejos: preservar márgenes de autonomía y capacidad de decisión, sin confrontar abiertamente a Washington. Para ello, subrayó, se requiere una diplomacia particularmente fina frente a un entorno marcado por la presión y la imprevisibilidad.
Ana Covarrubias describió el momento actual como uno de gran incertidumbre, alimentado por filtraciones en medios estadounidenses, comunicación constante entre altos funcionarios, operaciones poco claras, la entrega de 37 narcotraficantes de alto perfil y las versiones ambiguas sobre detenciones de criminales buscados por el FBI en territorio nacional.
Afirmó que, aunque no siempre es evidente una estrategia clara de Estados Unidos, cuando ese país fija un objetivo, lo persigue “cueste lo que cueste”.
Sobre las versiones de posibles operaciones conjuntas entre ambos países, la académica consideró plausible la colaboración con agencias como la DEA o el FBI, como ha ocurrido en el pasado, pero estimó que es poco probable la presencia de fuerzas militares estadounidenses en territorio mexicano, dadas las implicaciones históricas y políticas que ello tendría.
En cuanto a la suspensión del envío de petróleo mexicano a Cuba, Covarrubias explicó que la decisión puede interpretarse desde distintos ángulos. Reconoció que la medida beneficia los intereses de Estados Unidos, que busca presionar al gobierno cubano, pero advirtió que un colapso mayor en la isla podría generar graves consecuencias regionales, como un aumento significativo de flujos migratorios y una crisis humanitaria más profunda.
Respecto a la próxima revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la especialista se mostró poco optimista. Consideró que el empresariado estadounidense puede ser un actor clave para evitar decisiones radicales, dada la importancia de las cadenas de valor y los flujos comerciales entre ambos países.
A nivel internacional, tras el Foro Económico Mundial de Davos, Covarrubias anticipó un escenario global de alta volatilidad, en el que las potencias medias buscarán diversificar alianzas y coordinarse frente al peso de Estados Unidos, China y Rusia, con el objetivo de construir nuevas reglas y principios para un orden internacional más estable.
Finalmente, sobre el futuro inmediato de la relación México–Estados Unidos, la académica previó que el pragmatismo será el eje central del vínculo bilateral. No obstante, advirtió que, como ha sido históricamente en una relación profundamente asimétrica, México continuará cediendo terreno en algunos temas ante las exigencias de Washington.
GR









