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2027: cambio de tablero

Apenas ha caído la tercera quincena del año 2026 y, para muchos actores políticos, la elección intermedia ya empezó. En Jalisco se avecina un proceso electoral que deberá alinearse a la reforma electoral que la presidenta presentará la próxima semana, siempre y cuando logre cruzar la aduana de sus aliados y conseguir los votos necesarios.

Pero más allá de lo que ocurra en el plano federal, en Jalisco ya se envían dos mensajes políticos claros y contrapuestos. Por un lado, el oficialismo ha optado por atrincherarse; por el otro, la oposición empieza a mover piezas y a cambiar jugadores con la mira puesta en 2027.

El primer mensaje viene desde el gobierno estatal. Tras un par de viajes Madrid-Guadalajara y viceversa, y luego de dos reuniones clave, el gobernador Pablo Lemus decidió mantener intacto el equipo de trabajo que fue nombrado después de la campaña. Aunque el propio gobernador había anunciado al menos cinco cambios en el gabinete, lo que ocurrió fue apenas un reacomodo menor.

A ese inmovilismo se suma el regreso de viejos cuadros. Todo parece indicar que, a partir de marzo, Enrique Ibarra volverá a la escena pública como titular del Colegio de Jalisco, a propuesta directa del gobernador. El mensaje es claro: el alfarismo no sólo se mantiene vigente, sino cómodo, bien instalado y cobijado desde la nómina pública.

No se descarta que en los próximos meses se anuncien ajustes estratégicos. Uno de los escenarios que se comentan es el eventual arribo de Juan José Frangie a palacio de gobierno como operador político y revulsivo interno. Pero, por ahora, el movimiento dominante es la contención: cerrar filas y resistir.

Del otro lado del tablero, los movimientos son más evidentes. Desde la tribuna del palacio legislativo, Morena ha elevado el tono. Su dirigente, Miguel de la Rosa, anunció el retiro de “toda cortesía política” hacia el oficialismo naranja, luego de acusar el uso de aparatos del Estado para difundir antecedentes penales de dos diputados y de recurrir a inteligencia artificial y bots en redes sociales para hostigar a las diputadas Tonatzin Cárdenas y Candelaria Ochoa.

En ese mismo contexto debe leerse la salida del diputado Alberto Alfaro hacia el Partido Verde, una fuerza que hoy aparece más alineada a Movimiento Ciudadano que a la llamada cuarta transformación. Un cambio que anticipa alianzas más pragmáticas rumbo al siguiente ciclo electoral.

A esto se suma el trascendido, todavía no confirmado, de la posible llegada de Ricardo Villanueva como enviado de Morena para operar políticamente el proceso de 2027. El rumor enciende alertas no sólo en Movimiento Ciudadano, sino dentro del propio Morena jalisciense, un partido que ha sido administrado por Carlos Lomelí desde su ruptura con el proyecto de Enrique Alfaro.

Así, el tablero empieza a definirse. De un lado, un gobernador que ha permitido que el alfarismo se enquiste tanto en Movimiento Ciudadano como en posiciones clave del gobierno estatal. Del otro, una oposición que ensaya cambios de perfiles, reajusta alianzas y busca disputar espacios tanto en la zona metropolitana como en un árbitro electoral que en 2024 dejó dudas, sesgos y malas prácticas que favorecieron a un sector específico.

El juego rumbo a 2027 ya comenzó. Y mientras unos se atrincheran para resistir, otros se preparan para jugar una partida distinta.

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jl/I

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