El Mercado Mexicaltzingo, en Guadalajara, trabajó a puerta cerrada. Desde adentró se abrió a algunos clientes sólo para pedidos de frutas, verduras o carne que necesitaban y, ya realizados, se los trajeron al ingreso. Nadie pudo entrar. Los abarrotes y las fondas, los tacos de barbacoa y los mariscos no abrieron sus puertas.
Los comerciantes explicaron que el Ayuntamiento de Guadalajara les pidió trabajar así, con la puerta a medio abrir. Algunos clientes expresaron: “Queremos comer, por favor vendan”.
La Unión de Comerciantes de Mercados Municipales Libertad, AC, hizo un aviso a los locatarios y eso explicó que la mayoría de mercados no tuvieran actividad: “Derivado de los acontecimientos que se están presentando en la ciudad, es primordial salvaguardar la integridad de todos, así como la seguridad del inmueble. Por tal motivo, se les recomienda resguardarse y no exponerse, ya que la ciudad se mantiene en Código Rojo”.
El tradicional barrio se paralizó, como sucedió casi con el resto de la ciudad. Las tortas ahogadas junto a la tienda Sears y los tacos de labio, chicharrón guisado y bistec que se instalan en la calle de Montenegro y Colón tampoco abrieron. Ni la puerta de la iglesia de San Juan Bautista abrió.
A unas cuadras, pese a que las autoridades informaron en sus redes sociales que la ciudad recobraba su actividad, la tienda Walmart situada en Niños Héroes y 16 de Septiembre permaneció cerrada.
Lo mismo pasó con la mayoría de las sucursales de Farmacias Guadalajara, pues optó por cerrar. Las pocas que abrieron, entre ellas la de Américas y Morelos, fueron escenario de compras de pánico. Ahí hubo filas de hasta 30 personas para pagar en la caja.
En las gasolineras la mayoría tampoco dio servicio. Así sucedió con la estación de servicio de avenida La Paz y Federalismo y con la que está en La Paz y Colón.
En contraste, la de Américas y Garibaldi tuvo filas, pues no todas las bombas estaban activas, pero aun así no hubo caos. Los automovilistas hicieron entre 15 y 20 minutos para cargar combustible.
En Zapopan, en la colonia San Juan de Ocotán, tortillerías, carnicerías, cremerías y tiendas locales se vieron abarrotadas por personas que buscaban adquirir alimentos y víveres ante el clima de incertidumbre generado por los hechos de violencia del domingo. Los productos con mayor demanda fueron tortillas, frijoles, arroz, aceite y carne, considerados básicos por las familias para enfrentar la contingencia, en la colonia San Juan de Ocotán, municipio de Zapopan.
Las tortillerías, al ser de los pocos establecimientos que mantuvieron operaciones, presentaron filas de más de 100 personas, mientras que carnicerías y cremerías registraron concentraciones de entre 30 y 40 clientes.
Habitantes de la colonia señalaron que habitualmente realizan su despensa dominical en el tianguis del cruce principal del barrio; sin embargo, los bloqueos en las periferias y un incidente ocurrido en el mercado itinerante, donde sujetos armados realizaron disparos, obligaron a las personas a abandonar el lugar y buscar refugio.
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