loader

Código Rojo o 'arréglense como puedan'

Durante la mayor parte del domingo y este lunes, la Zona Metropolitana de Guadalajara se convirtió en una ciudad fantasma. El Código Rojo, anunciado por las autoridades, fue asumido por la población, sin que nadie lo aclarara, como un toque de queda, la indicación de permanecer en el lugar en que se encontraban, sin salir a la calle.

Para muchos, tomar esta medida fue medianamente sencillo, pues solo implicó sacrificar las labores de recreo del domingo o bien, planear cómo trabajar desde casa. Sin embargo, también hubo quienes quedaron varados en su empleo, fuera de la ciudad o simplemente a distancias lejanas de casa, sin opciones para llegar.

Es evidente que ante una operación de seguridad como la que pusieron en marcha las autoridades federales y que derivaron en la muerte del líder del ‘Cártel Jalisco Nueva Generación’ (‘CJNG’), Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, no podemos esperar que haya un aviso previo a la población.

Pero lo ocurrido el domingo a los ciudadanos demostró que no hay protocolos para garantizar la seguridad de la población ante hechos de violencia por parte de ninguno de los tres niveles de seguridad, el municipal, el estatal y el federal.

Conozco al menos dos personas cuyos hijos se encontraban en Tapalpa el fin de semana. Uno asistió a una fiesta y otro simplemente viajó con sus amigos a pasar un par de días. Las medidas adoptadas en estos casos fueron decididas por los padres: se quedaban en el lugar donde estaban sin siquiera intentar regresar a casa. Pero las siguientes horas fueron tortuosas, ante la falta de información y la desinformación que llenó los huecos que dejaron las autoridades.

En la misma ciudad también hubo quienes se quedaron varados. El periodista Ignacio Pérez Vega documentó cómo un grupo de trabajadores ya no pudo regresar a casa por la suspensión del transporte público. Tuvieron que pagar por una habitación de hotel en el Centro.

Dalia trabaja en un hotel. Tiene dos hijos pequeños, que ese domingo estaban en casa con su padre. Cuando comenzaron los narcobloqueos e incendios de comercios, en su trabajo le informaron que tenía que doblar turno y quedarse a dormir, porque no era seguro que saliera y no podían llegar los trabajadores del siguiente turno. Le dieron todas las facilidades, incluso una cómoda habitación para pasar la noche, pero nada podía acabar con la angustia de estar lejos de sus hijos.

A Rosario los bloqueos la tomaron en la carretera, regresando de Michoacán. Largas horas de espera en el vehículo en que viajaba. Pudo regresar a la ciudad gracias a que algunos vehículos fueron removidos por otros conductores, pero contó que en las horas que esperó vio gente llorando desesperada, sin información, con hambre, con sed.

La violencia que enfrentamos amerita que la autoridad diseñe protocolos de actuación que permitan que, cada una de estas historias se resuelva de mejor manera. Sobre todo que exista información que permita a quien queda aislado, varado o lejos de su familia, pueda tomar la mejor decisión. El Código Rojo no puede ser un “arréglense como puedan”.

[email protected]

jl/I

Lo más relevante

Te recomendamos

Artículos de interés

Una ciudad vacía tras muerte del 'Mencho'
Reporta Fiscalía 29 personas localizadas
Jalisco tuvo la tercera inflación más alta 
OCULTAR