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Otra vez la fallida apuesta por gastar

Las presas, los acueductos, los tubos y la infraestructura hidráulica por sí solas no garantizan el abasto de agua. La lección la debimos aprender con la Presa El Zapotillo, una obra cuyo costo ha sido calculado entre los 35 mil y 37 mil millones de pesos y que no ha aportado agua a la ciudad.

Con ese antecedente es muy importante que en las decisiones que se tomen no solo se hable de los miles de millones de pesos que ya se ha adelantado costará la solución a la crisis de agua del Área Metropolitana de Guadalajara. Es indispensable que las autoridades, por primera vez, actúen por una gestión integral del agua.

Al participar en las Jornadas de Gestión Hídrica Metropolitana, organizadas por el Sistema Integral de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa) y El Colegio de Ingenieros Civiles del Estado de Jalisco (CICEJ), el director del Siapa, Ismael Jáuregui Castañeda, admitió que la puesta en funcionamiento de la Presa El Zapotillo no ha resuelto los problemas de abasto porque el agua no se puede aprovechar al 100 por ciento, ante dificultades de potabilización y distribución.

Al hablar del tema, según citó el periodista Lauro Rodríguez, el director del Siapa aseguró: “Tenemos agua, lo que tenemos que buscar es cómo trayectarla (sic), cómo potabilizarla y cómo distribuirla”.

El fracaso de la Presa El Zapotillo ha sido achacado a los habitantes de los poblados de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, quienes mantuvieron una lucha de varios años para evitar que los inundaran. La decisión final, que se tomó en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, fue dejar la cortina a una altura de 80 metros y se abrieron seis ventanas para verter el agua a partir de los 40 metros.

Pero más allá de lo que esta modificación implicó para el proyecto, la Presa El Zapotillo y el acueducto que llevaría el agua desde ésta a la ciudad de León, Guanajuato, fracasaron por la corrupción y las decisiones tomadas desde escritorios, sin tomar en cuenta a las personas.

Cuando la presa se inauguró, el entonces gobernador Enrique Alfaro Ramírez aseguró que se garantizaba el agua para la ciudad por 50 años. El volumen que se esperaba nunca se concretó, la disponibilidad de agua no se revisó de manera previa, se volvieron a presentar problemas con los derechos de vía en la conducción de agua hasta la Presa Elías González Chávez y la contaminación del agua es superior a lo previsto.

Para solucionar la actual crisis de abasto y calidad del agua, el gobierno del estado presentó un proyecto a la Comisión Nacional del Agua que incluye, de inicio, la construcción del acueducto sustituto Chapala-Guadalajara y la ampliación de la planta potabilizadora de Miravalle, el cual requiere una inversión conjunta de 15 mil millones de pesos.

Es decir, una vez más llega el baile de los millones y la apuesta por proyectos de infraestructura que, si bien podrían ser necesarios, carecen de un diagnóstico previo de fondo y acciones para un manejo cuidadoso del agua.

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jl/I

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