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Mototaxis y banquitos 

Sobre la avenida La Paz, entre 16 de Septiembre y la Calzada Independencia, ha florecido un nuevo negocio. Quienes ofrecen botanas, cigarros y frutas para atenuar la espera del camión, sumaron la renta de banquitos. Si, las rutas del transporte público que salen de ese punto tardan tanto tiempo en llegar, que hay quienes suman a sus gastos de transbordo unas monedas más para lidiar con el mal rato sentados, especialmente si son personas de la tercera edad y mujeres cargando niños. 

Pero lo que para algunos ha sido la oportunidad de crecer el negocio, ante filas cada vez más largas, que son los mismos que durante el temporal venden impermeables y paraguas, es en realidad una de las deficiencias más importantes del sistema de transporte público: la reducción en el número de unidades que circulan y, con ello, una disminución en la frecuencia de paso.

Para darse cuenta de que esto está ocurriendo, el Instituto de Planeación y Gestión del Desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara (Imeplan) realizó una encuesta de satisfacción entre usuarios del transporte público, para lo cual contrató a una empresa a la que no sabemos cuánto le pagó, porque el contrato no se ha transparentado. A los vendedores de fritangas de avenida La Paz les bastó observar las largas filas. 

Las razones por las que los intervalos entre un camión y otro aumentaron no están claras. Un factor podría ser el reordenamiento que se ha dado en las últimas dos administraciones, con el argumento de una mejor cobertura y una disminución del “empalme” de rutas, especialmente en el centro de Guadalajara. El efecto ha sido otro y la encuesta del Imeplan lo confirma: hay menos camiones, se recortaron rutas y se redujo la frecuencia de paso.

Otro factor es sin duda la renovación de unidades. Para los transportistas, según han admitido algunos, el apoyo recibido por el gobierno del estado para la compra de camiones les permitió sustituir dos o tres unidades viejas por una nueva, por lo que ahora las rutas tienen menos camiones. Esto ha ayudado a que las malas condiciones de los automotores ya no sea una queja determinante, según la encuesta del Imeplan, aunque sigue apareciendo.

Pero otro punto que influye en una menor cobertura del transporte público, es que los gobiernos de Movimiento Ciudadano decidieron que el subsidio se entregue directamente a los transportistas y no a los usuarios, por lo que los empresarios reciben el apoyo, al margen de las personas que muevan al día, de las vueltas que den en cada ruta y de la frecuencia de paso.

Lo delicado de este tema es que no hay elementos para considerar que se resolverá, porque el aumento en la tarifa del transporte a 14 pesos, 47 por ciento por encima de lo que cuesta actualmente, no fue condicionada a una mejora en el servicio; además que curiosamente se aprobó antes de que se diera a conocer la encuesta del Imeplan.

Si no se atiende la cobertura del transporte público, lo que veremos es que sigan surgiendo negocios como los mototaxis y los banquitos.

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jl/I

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