El director del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, Axel Rivera, aseguró que la identificación de los restos de Antonio, hijo de María Concepción, conocida como “Conchita”, fue un proceso complejo debido a que el cuerpo habría sido destruido con ácido, lo que impidió recuperar restos físicos reconocibles.
Las declaraciones surgen luego de que se diera a conocer el caso de la madre buscadora que durante casi una década intentó localizar a su hijo desaparecido desde 2016 y que recientemente fue notificada de que existía un perfil genético relacionado con él bajo resguardo del organismo forense.
De acuerdo con Rivera, en 2016 autoridades localizaron tambos con ácido en cuyo interior había restos óseos pulverizados y material orgánico degradado, lo que dificultó los trabajos periciales y de identificación.
“El cuerpo fue destruido químicamente. Lo único que pudo recuperarse fue un perfil genético parcial obtenido del material que logró decantarse”, explicó el funcionario.
Detalló que mediante estudios de laboratorio se confirmó que los residuos encontrados correspondían a restos humanos y posteriormente se realizaron análisis genéticos para intentar establecer identidades.
Según explicó, fue hasta 2019 cuando se obtuvo ADN parcial que permitió avanzar en las comparaciones genéticas, aunque inicialmente no era suficiente para lograr una identificación plena.
El titular del IJCF señaló que únicamente se logró obtener material genético atribuible a dos personas, entre ellas Antonio, mientras que del resto de los indicios no fue posible rescatar perfiles completos.
Rivera aclaró que actualmente no existe un cuerpo físico bajo resguardo del Instituto, ya que el daño provocado por las sustancias químicas impidió conservar restos humanos recuperables.
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