Dentro de la revisión académica ‘El reclutamiento forzado de jóvenes en Jalisco, 2010-2025: una aproximación preliminar’, realizada por Igor Israel González Aguirre, de la Universidad de Guadalajara (UdeG), se describió cómo la debilidad institucional sumado a la marginación facilitan que en determinados territorios prevalezca el reclutamiento forzado.
González Aguirre establece que el reclutamiento forzado existe a causa de la fragmentación de los grupos del crimen organizado en el país y por la diversificación de sus actividades.
“No hay que perder de vista que, además de las actividades vinculadas al trasiego de sustancias, la economía ilegal de las organizaciones criminales se involucraron en temas como la extorsión, el secuestro, el robo de combustible y la trata de personas. Desde luego, la suma de estos factores implicaba la necesidad de contar tanto con una mayor presencia territorial como con un conjunto de recursos humanos ubicados estratégicamente”.
En Jalisco, el investigador recupera datos de una investigación periodística de CONNECTAS para identificar un corredor de adiestramiento y reclutamiento que va desde Puerto Vallarta hasta los Altos de Jalisco pasando por la región Valles.
Que estos sitios puedan operar y que el reclutamiento forzado siga existiendo es provocado también por lo que calificó como una debilidad institucional, refiriéndose al abandono de los gobiernos a determinados territorios, pero también a la impunidad, y, a la par, a la marginación que se vive en los municipios.
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