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México se pregunta ¿y si sí? entre fiesta y vigilancia

México se pregunta ¿y si sí? entre fiesta y vigilancia

Miles de aficionados comenzaron a llegar este domingo a los FIFA Fan Festival de la capital mexicana y a los accesos del estadio sede del duelo mundialista entre México e Inglaterra, entre camisetas verdes, controles policiales y una pregunta repetida con esperanza: ¿y si sí?

La capital mexicana se llenó con familias y grupos de amigos alrededor de las pantallas públicas y las rutas hacia el estadio, donde la selección anfitriona buscaba un lugar en cuartos de final ante una potencia europea.

El ambiente mezclaba fiesta y cautela. Banderas, sombreros, pintura tricolor y cánticos acompañaban el avance de los aficionados, pero también filas, filtros de revisión, cierres viales y presencia de policías, paramédicos y Protección Civil, desplegados para contener aglomeraciones y ordenar ingresos y salidas.

El FIFA Fan Festival de la Ciudad de México, instalado en el Zócalo, tiene una capacidad de hasta 55.000 personas, según la organización mundialista local, mientras que en el monumento Ángel de la Independencia y los alrededores de la principal Avenida Paseo de la Reforma se espera que acudan hasta dos millones de aficionados provenientes de todo el país de ganar la selección mexicana.

 

(Foto: Cuartoscuo)


Pero el festejo de este domingo llegó marcado por las alertas. La Embajada de Estados Unidos pidió a sus ciudadanos extremar precauciones y evitar grandes multitudes tras los incidentes registrados en celebraciones previas, mientras autoridades mexicanas llamaron al autocuidado ante la previsión de lluvias fuertes en la capital.

La advertencia se produjo después de que festejos anteriores terminaran con cuatro personas muertas, tres de ellas por asfixia y una por paro cardiaco, además de lesionados, según reportes oficiales.

Para evitar una nueva concentración desbordada, el Gobierno capitalino anunció un operativo con más de 17 mil policías, ambulancias, personal médico, monitoreo del C5, ampliación de la ley seca, prohibición de pirotecnia y controles de acceso al Ángel, donde el aforo se limitó a 25 mil personas.

También, se instalaron decenas de pantallas en distintos puntos para dispersar a la multitud y reducir la presión sobre Reforma, convertida en las últimas semanas en corredor de celebración nacional y, a la vez, en foco de preocupación por estampidas.

En los alrededores del estadio, la expectativa se medía en cánticos y celulares en alto.

GR