Con 1.2 millones de turistas registrados en 2023 y una ruta que integra ocho municipios de la región, Tequila se consolidó como uno de los principales corredores turísticos de Jalisco. Sin embargo, una investigación elaborada por las investigadoras Roxana Miranda y Rebeca Buenrostro advierte que el éxito del destino convive con brechas sociales, pues los beneficios económicos del turismo no llegan de manera equitativa a toda la población.
El estudio La Ruta del Tequila en Jalisco: Recuperación Patrimonial, Transformación Urbana y Problemática en la Revitalización Turística señala que la actividad turística impulsó inversiones, aumento de visitantes y amplió la oferta de experiencias relacionadas con la cultura del tequila, como recorridos por destilerías, campos de agave y trenes temáticos.
No obstante, las investigadoras advierten que la derrama económica se concentra en ciertos sectores, mientras parte de la población continúa enfrentando condiciones de vulnerabilidad y empleos informales.
El análisis señala que Tequila mantiene una alta dependencia de la industria tequilera y del turismo ligado a esta actividad, lo que representa un riesgo ante factores como las variaciones del mercado, el cambio climático y las plagas que afectan al agave. La falta de diversificación económica, apunta el estudio, reduce la capacidad de respuesta de la región ante estos escenarios.
Otro de los retos identificados es la presión sobre el espacio público. El documento señala que algunos habitantes han expresado inconformidad por el consumo de bebidas alcohólicas en calles y plazas, una práctica que consideran afecta la convivencia y la imagen urbana del centro histórico.
En materia de conservación, la investigación plantea que la transformación turística de Tequila ha favorecido una imagen urbana adaptada al consumo de visitantes, con construcciones de estilo neocolonial o historicista que buscan reforzar la identidad del destino. Sin embargo, advierte que inmuebles patrimoniales auténticos enfrentan mayores dificultades para su conservación debido a los altos costos de rehabilitación.
El estudio reconoce que los nombramientos de Pueblo Mágico en 2003 y de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2006 fueron fundamentales para posicionar a Tequila como un destino internacional. Sin embargo, plantea que el siguiente desafío es avanzar hacia un modelo turístico sostenible que combine crecimiento económico, conservación del patrimonio, seguridad y una distribución más amplia de los beneficios.
Las investigadoras concluyen que el futuro de Tequila dependerá de su capacidad para equilibrar la actividad turística con las necesidades de sus habitantes, de modo que el reconocimiento internacional del destino también se traduzca en mejores condiciones de vida para la población local.
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