María Concepción Belmontes, quien busca desde hace 10 años a su hijo, Juan Antonio Olmeda Belmontes, cuestionó que los restos óseos atribuidos a su hijo correspondan realmente a él y exigió a las autoridades transparentar el proceso de identificación.
En mayo, las autoridades le notificaron a Conchita que su hijo se encontraba en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) tras desaparecer el 26 de junio de 2016 en Jocotán, Zapopan; sus restos habrían ingresado a la institución pocos días después de su desaparición. El titular del IJCF, Alejandro Axel Rivera Martínez, dijo en su momento que la identificación genética de Juan Antonio fue compleja debido a que su cadáver fue encontrado disuelto en ácido.
“No se puede comprobar que es mi hijo, que efectivamente los restos que se encontraron ahí fueran de mi hijo. No hay ningún indicio que diga: ‘sí, efectivamente sí estuvo mi hijo ahí o sí se encontró ahí a mi hijo’”, mencionó.
Belmontes detalló además que una búsqueda realizada en un punto que se consideraba de interés no arrojó resultados que confirmaran la presencia de su hijo en el sitio.
La buscadora explicó que indicios propios surgidos de fotografías, datos sobre un inmueble y registros de una cámara de vigilancia habrían aportado información sobre vehículos y personas relacionadas con el día de la desaparición; sin embargo, durante la diligencia referida no fueron localizados elementos que respaldaran esa información, situación que incrementó sus dudas sobre la identificación de los restos.
La madre exigió a las autoridades del Servicio Médico Forense (Semefo) y la Fiscalía del Estado (FE) entregar documentación que permita conocer el origen de los restos, la cadena de custodia y la trazabilidad del material utilizado para elaborar el dictamen genético.
Belmontes cuestionó que el dictamen de ADN haya sido emitido hasta 2025, a casi una década de la desaparición, y señaló que busca esclarecer por qué el documento llegó a la Fiscalía y permaneció sin avances durante meses.
La buscadora recalcó que no ha aceptado oficialmente que su hijo haya sido localizado ni ha iniciado trámites derivados de esa identificación debido a que considera que aún no existen pruebas suficientes para confirmar la correspondencia de los restos.
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