El comunicador, analista internacional y catedrático universitario Juan María Naveja cuestionó el rumbo del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y planteó que su administración podría quedar marcada por la erosión de las instituciones democráticas.
Señaló que Sheinbaum pasará a la historia como la primera mujer en ocupar la Presidencia de México, pero cuestionó que su gobierno haya mantenido una línea de continuidad con el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
El analista consideró que la presidenta ha respaldado a figuras de su movimiento político, entre ellas Andy López Beltrán, Rubén Rocha Moya y Adán Augusto López, además del propio López Obrador, lo que podría afectar la valoración histórica de su administración.
También cuestionó la postura del gobierno mexicano frente a Estados Unidos y los asuntos relacionados con la seguridad, al señalar que durante los últimos meses la presidenta ha mantenido una confrontación discursiva con el gobierno estadounidense y ha rechazado investigar a integrantes de grupos delictivos señalados desde ese país.
Asimismo, hizo referencia a la controversia relacionada con la visa de Andy López Beltrán y sostuvo que el episodio representó un nuevo frente para la administración federal.
El comunicador afirmó que, desde su llegada a la Presidencia, Sheinbaum ha tenido oportunidades para modificar algunas de las políticas impulsadas durante el sexenio anterior. Entre ellas mencionó la posibilidad de frenar los cambios al Poder Judicial, romper los vínculos entre integrantes de su movimiento y organizaciones criminales, fortalecer la libertad de expresión y mejorar las condiciones de vida de la población.
Sostuvo que la administración de Sheinbaum podría quedar asociada con la desaparición o debilitamiento de organismos autónomos y con una mayor concentración del poder político.
En ese sentido, afirmó que el “segundo piso del obradorato” podría representar la consolidación de un modelo político que muestra rasgos cada vez más autoritarios.
El analista concluyó que la valoración histórica de los gobiernos no depende únicamente de quienes ejercen el poder, sino de las consecuencias de sus decisiones, al advertir que “la historia es implacable, aún con los más poderosos”.
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