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UdeG alerta por sismos y volcanes en Jalisco

UdeG alerta por sismos y volcanes en Jalisco

La ubicación de Jalisco dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico mantiene a Jalisco expuesto a una alta actividad sísmica y volcánica, por lo que especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) llamaron a fortalecer la prevención, actualizar los criterios de construcción y mantener activos los simulacros

El doctor Carlos Suárez Plascencia, jefe del Departamento de Geografía y Ordenación Territorial explicó que el Cinturón de Fuego del Pacífico es una extensa zona tectónica de aproximadamente 40 mil kilómetros que rodea el Océano Pacífico y concentra cerca de 90 por ciento de los sismos registrados en el mundo, así como alrededor de 75 por ciento de los volcanes activos.

En el occidente del país, la placa de Rivera se introduce por debajo de la zona continental frente a Nayarit, Jalisco y Colima. De acuerdo con Suárez Placencia, este proceso ha generado al menos 15 sismos mayores a magnitud 7 durante los últimos 90 años.

El investigador señaló que la actividad sísmica no se limita a los grandes terremotos perceptibles para la población. Los registros de la red sísmica instalada en Jalisco durante los últimos 25 años muestran una actividad constante, aunque entre 90 y 95 por ciento de los eventos registrados son imperceptibles para las personas, sin embargo, estos movimientos pueden tener efectos acumulativos o evidenciar condiciones de vulnerabilidad en edificaciones e infraestructura, por lo que consideró necesario mantener actualizados los códigos de construcción y establecer criterios acordes con el riesgo de cada región.

Agregó que la franja de mayor actividad se extiende por la costa del estado y continúa hacia Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, en la zona de interacción de las placas de Rivera y Cocos con la placa Norteamericana. Guadalajara, en cambio, se encuentra en el límite de una zona de menor actividad sísmica, aunque eso no significa que esté exenta de terremotos.

El especialista también descartó que septiembre sea, por sí mismo, un periodo en el que exista mayor probabilidad de terremotos. De acuerdo con los datos históricos disponibles desde el siglo 16, la mayor concentración de sismos de magnitud superior a 7 se ha presentado entre abril y junio.

Respecto a la posibilidad de que actividades humanas provocan terremotos de gran magnitud, Suárez Placencia explicó que algunas acciones sí pueden inducir sismicidad local, pero no tienen la capacidad de generar movimientos tectónicos de la escala de los grandes terremotos.

Entre las actividades que pueden producir sismos inducidos mencionó el fracking, el llenado de presas y explosiones, aunque generalmente se trata de movimientos locales de magnitudes menores.

El doctor Héctor Topete, académico del CUCSH destacó que la preparación entre un sismo debe comenzar antes de que ocurra una emergencia, mediante ordenamiento territorial, vigilancia de infraestructura, actualización de protocolos y realización constante de simulacros.

En el caso de la UdeG, destacó la participación de su comunidad universitaria en estos ejercicios y señaló que los simulacros permiten medir tiempos de respuesta y detectar deficiencias antes de que ocurra una emergencia real.

 

AL