Evaluar la economía familiar o empresarial a partir de un promedio general de inflación resulta engañoso, pues este dato oculta las variaciones entre los distintos bienes y servicios, advirtió Ignacio Román Morales, economista y académico de la Universidad Autónoma de Nayarit.
El especialista explicó que, técnicamente, debería hablarse de "las inflaciones" en plural, puesto que el indicador varía de manera drástica según el periodo de comparación y la naturaleza de los productos evaluados.
La inflación no subyacente es impulsada por precios volátiles, alimentos de temporada (como el jitomate y tarifas administradas por el gobierno. Mientras que la subyacente refleja la tendencia de menor volatilidad y registró un crecimiento de apenas 0.17 % en el mismo periodo.
Román Morales precisó que fenómenos climáticos o estacionales, como el arranque del ciclo escolar en septiembre con el alza en colegiaturas e inscripciones, generan picos inflacionarios temporales que no responden a la dinámica general del mercado ni a la oferta y demanda convencional.
Ante este escenario, el economista recomendó a la ciudadanía y a los sectores productivos revisar los desgloses específicos por rubro que publica el INEGI, a fin de identificar qué productos o servicios impactan de manera directa en sus presupuestos, en lugar de guiar sus gastos únicamente por la cifra promedio nacional.
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