El puertorriqueño Álvaro Díaz sirvió un banquete musical para su público tapatío con la gira OMAKASE. “Confiar en el chef” fue su recomendación durante una presentación dividida en cuatro actos, con más de 35 canciones y un público que se mantuvo entregado desde antes de que comenzara el espectáculo y hasta el final.
Previo al show, el recinto ya tenía su propia banda sonora: “Alvarito, Alvarito, Alvarito” se escuchaba entre las butacas. En punto de las 9:15 de la noche, el Auditorio Telmex quedó a oscuras y, como respuesta, llegó un grito eufórico desde las gradas.
En las pantallas apareció un video sobre el origen del álbum. El protagonista fue un maestro de cocina que, como chef encargado del espectáculo, dividió la presentación en distintos actos y comenzó a dar una clase de cocina.
Los ingredientes y utensilios, explicó, de nada sirven si no se aprende a utilizarlos. Al terminar la lección, todo el auditorio respondió al grito de “¡Sí, chef!”.
Entonces apareció Alvarito sobre una barra de sushi, como si fuera la cocina desde la que prepararía y serviría su espectáculo.
Vestido con filipina y pantalón negro, tomó el escenario y lanzó un “¡Guadalajara, conmigo!” ante un Auditorio Telmex que ya estaba entregado. La noche continuó con “MDF”, “Fatal Fantasy” y “Bimel”.
“Hola, Guadalajara. Hay mucha más gente que la última vez. Por eso estoy aquí, soy el chef Omakase”, dijo el cantante al dar la bienvenida al público, al tiempo que agradeció el sold out de la presentación.
Y como la noche estaba dedicada a la comida, Alvarito tampoco dejó pasar la oportunidad de hablar de uno de los platillos más representativos de Guadalajara: la torta ahogada, a la que elogió por su sabor.
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