Ubicarse un basurero metropolitano justo en la cuenca hidrológica de Milpillas fue una falla grave de planeación del gobierno, pues la contaminación por lixiviados ha afectado este cauce desde que se instaló el vertedero, lamentó el especialista en medio ambiente de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Miguel Magaña Virgen.
El investigador señaló que las autoridades eligieron el peor sitio posible para un tiradero. Además, advirtió que la situación empeoró porque la zona se llenó de fraccionamientos y grandes construcciones de viviendas, lo que transformó el asunto en un problema que impacta a toda la cuenca.
El especialista alertó que el daño al medio ambiente es evidente a simple vista. Criticó la falta de visión sustentable en el crecimiento urbano y recalcó que los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal) tienen la obligación de intervenir para reparar el territorio, atendiendo las quejas que los vecinos han presentado durante años.
Para dar una solución a los arroyos y comunidades afectadas por la basura, Magaña Virgen explicó que se debe estudiar el territorio, haciendo un análisis detallado del suelo y el agua de la zona. Asimismo, deben realizar un diagnóstico técnico y social, evaluando el impacto ambiental de la mano con las comunidades afectadas para entender la gravedad del problema. Y finalmente un plan de restauración.
Finalmente, el académico aclaró que limpiar y restaurar la cuenca no es un trabajo que se resolverá en pocos años, sino que requerirá de un esfuerzo permanente y coordinado entre autoridades y especialistas.
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