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Rastreos telefónicos abren dos nuevas rutas sobre el paradero de los 43 normalistas

Rastreos telefónicos abren dos nuevas rutas sobre el paradero de los 43 normalistas

El rastreo de teléfonos de los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos desde 2014 condujo a las autoridades mexicanas a dos nuevas rutas: una posible red vinculada con funerarias y el Servicio Médico Forense (Semefo) de Iguala, Guerrero y la hipótesis de que unos 17 normalistas pasaron por la comandancia municipal antes de su desaparición.

Los rastreos telefónicos fueron posibles ya que criminales y funcionarios utilizaron de forma ilegal los teléfonos de los desaparecidos.

En conferencia de prensa para presentar los avances en la investigación, doce años después de la desaparición, el fiscal del caso, Mauricio Pazarán, explicó este lunes que el reanálisis de registros telefónicos de 2014 y 2015 permitió identificar a 17 nuevas personas que no habían sido investigadas.

Además, indicó que fue posible reconstruir comunicaciones entre integrantes de la organización criminal Guerreros Unidos, policías, servidores públicos y particulares durante la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014.

“Hoy sabemos quién se comunicó con quién, cuántas veces, en qué momento”, afirmó Pazarán, quien detalló que uno de esos cruces llevó a Rodolfo, un empresario funerario cuya familia también operaba el Semefo y tenía participación en el panteón municipal.

La Fiscalía estableció además que Rodolfo utilizó el 4 de octubre de 2014 el teléfono del estudiante Julio César Mondragón Fuentes, dato que reforzó la pesquisa sobre funerarias y derivó en cateos.

En la Funeraria El Ángel, las autoridades reportaron un resto óseo guardado en un cajón, un arma de fuego, documentación, un crematorio sin registro, certificados de defunción, oficios de traslado y autorizaciones de inhumación firmadas y selladas en blanco.

Posteriores búsquedas en la funeraria y el Semefo permitieron localizar 23 indicios, incluidos cientos de fragmentos óseos, prótesis dentales y restos biológicos.

Parte del material continúa bajo análisis con participación del Equipo Argentino de Antropología Forense, que también trabaja en el caso.

La Fiscalía relaciona estos indicios con testimonios que apuntan a que algunos jóvenes pudieron ser trasladados a funerarias, por lo que indaga como hipótesis una red utilizada por Guerreros Unidos para hacer desaparecer evidencia.

Siete personas relacionadas con esta línea están vinculadas al proceso, según las autoridades.

Teléfonos de los estudiantes y la comandancia 

Otra línea de investigación prioritaria busca esclarecer si unos 17 normalistas pasaron por la comandancia de Barandilla de Iguala.

La Fiscalía reúne siete declaraciones —cuatro de policías municipales, dos de integrantes de Guerreros Unidos y una de un sobreviviente— y el rastro del teléfono de Israel Caballero Sánchez, utilizado después de la desaparición por la esposa de un exservidor público como sus pistas principales.

Esos elementos contradicen, según el Gobierno, la versión de José Ulises Bernabé, cuya extradición ha sido solicitada a Estados Unidos y quien afirmó que aquella noche solo ingresaron seis detenidos que no eran estudiantes.

“Para el Gobierno de México, esclarecer lo ocurrido en la Barandilla es una línea de investigación prioritaria”, dijo el subsecretario de Gobernación, Arturo Medina.

 

AL