A partir de este martes entra en vigor la restricción nacional sobre el uso de teléfonos celulares y dispositivos móviles en todas las escuelas de educación básica del país; sin embargo, los planteles escolares de Jalisco arrancan sin la preparación, infraestructura ni capacitación adecuada para los docentes, advirtió la directora ejecutiva de la organización Mexicanos Primero Jalisco, Itzia Yunuén Gollás.
La especialista en materia educativa lamentó que hasta el día de hoy no existe claridad sobre la capacitación que han recibido las y los maestros para ejecutar esta prohibición. Precisó que es indispensable que las autoridades otorguen certeza, mecanismos de gestión y los recursos necesarios para que esta regularización no se convierta en una carga administrativa o en un conflicto al interior de los salones.
Ante este escenario, Mexicanos Primero Jalisco propuso cuatro puntos prioritarios, dirigidos sobre todo a la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ) para evitar improvisaciones:
Información clara y unificada: Emitir lineamientos oficiales dirigidos a todo el personal docente sobre cómo se implementará y gestionará la medida en cada centro escolar.
Protocolos de resguardo y devolución: Establecer procedimientos que especifiquen en dónde, cómo y en qué condiciones de seguridad se guardarán los dispositivos durante la jornada y la forma en que serán devueltos los dispositivos a los estudiantes.
Formación y acompañamiento docente: Brindar respaldo a los profesores para que cuenten con herramientas pedagógicas y legales para actuar ante cualquier eventualidad o negativa por parte del alumnado.
Diagnóstico de línea base y evaluación: Diseñar un periodo de prueba con indicadores medibles para evaluar si la restricción realmente genera mejoras en el aprovechamiento académico y en la convivencia escolar.
Gollás aclaró que la organización ve con buenos ojos cualquier disposición que fomente la integración social de los alumnos y reduzca las distracciones durante el horario escolar. Sin embargo, precisó que la prohibición absoluta no resuelve el problema de fondo.
Sostuvo que el verdadero reto debe ser enseñar a las niñas, niños y adolescentes a utilizar la tecnología de manera ética y constructiva tanto en las aulas como en el hogar.
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